miércoles, 31 de agosto de 2011

Un pequeño paso más

Reconozco que, tiempo atrás, perdí la confianza en el destino. Creía que todo seguiría el cauce que había tomado, en el cual las principales perjudicadas seríamos nosotras. Hoy que todo ha vuelto a la normalidad, veo que nunca te has ido, que siempre estarás ahí, que eres una ínfima parte de mi universo y a la vez lo representas todo. ¿Quién sabe lo que nos deparará el futuro? Lo único que sé es que quiero que nada de esto cambie, que poco a poco y dando pequeños pasos iremos construyendo este futuro que nos pone a prueba y que hoy me ha hecho ver cuál es mi lugar en este mundo. No importa cuántos sacrificios hagamos ni cuántas lágrimas derramemos. No me queda más que decir ni más que esperar, porque ya está todo hecho entre nosotras y sobran todas las promesas que pueda hacer.

lunes, 29 de agosto de 2011

Tarde o temprano

Es simple. Todo esto es como una máquina que acarrea sobre sus espaldas varios años de funcionamiento al límite, que hemos ido arreglando a duras penas, tapando agujeros con ese material de tan mala calidad al que llaman mentiras. Tarde o temprano iba a dejar de desempeñar su trabajo, nada funciona eternamente y menos cuando lleva tanto tiempo haciéndolo a duras penas. Y quizás tenga solución, quizás... El problema es que el interés mutuo se ha esfumado silenciosamente con el viento, sin apenas hacer ruido, como las cenizas de los recuerdos de otro tiempo en el cual todo parecía perfecto y prometimos tantas cosas...

viernes, 26 de agosto de 2011

Tiempo

El tiempo durante el cual amas a una persona es irrelevante, el único punto primordial sobre el que el amor se basa es cuánto tiempo de tu vida estás dispuesta a entregar a esa persona en cuestión, no importa cuántos días, meses o años de sentimientos guardes tras tus espaldas.

lunes, 22 de agosto de 2011

No tienes ni idea...

Hablar por hablar siempre es fácil, y dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver...

sábado, 20 de agosto de 2011

Weakness

Y si no soy así, como esperabas, ¿qué importa ya? Si todo terminará tarde o temprano... Ojalá un día lo sucedido fluya cual río, llevándose consigo los recuerdos de un tiempo en que hubo momentos felices y otros no tanto, y sin embargo los recuerdo con tal nitidez que incluso a veces los echo de menos. Aun así, eso no me hace querer cambiar todo lo que hice, pues no quiero estar de nuevo enmendando errores que yo no he cometido. Déjame salir de esta etapa, de este enorme abismo que al final, cuando pase el tiempo, será solo un pequeño punto perdido en la inmensidad de los recuerdos, que nadie recordará de la manera en la que realmente fue. Pude haber tenido mis debilidades, e incluso haber sido insegura en algún momento de mi vida, mas en estos momentos las palabras fáciles no son capaces de afectarme del modo en el que esperas.

domingo, 7 de agosto de 2011

Sin retorno.

Miro al cielo, bajo las estrellas, y bajo este calor que pasada la medianoche sigue haciendo acto de presencia, reflexiono y pienso en todo lo sucedido. De buenas a primeras todo ha caído, como nunca antes, y sin embargo, aún quedan tantas cosas buenas por las que pelear en esta vida, por las que buscarte un pequeño hueco en la vasta inmensidad del universo. Lo que andaba buscando ya lo poseo. Llevaba tanto tiempo viviendo así, que llegué a creer que no existía ninguna oportunidad mejor para mí en este mundo, que tenía todo lo que podía desear, y que yo era la inconformista que deseaba mucho más de lo que el mundo tenía para ofrecerme. Dicen que una persona puede pasar toda su vida bajo la oscuridad, sin embargo, con que observe el resplandor del día una vez en su vida, se le hace imposible acostumbrarse a la eterna oscuridad. Y yo no quiero permanecer ni un solo instante más bajo la penumbra, después de alcanzar ese resplandor que ilumina toda mi vida y que jamás deseo volver a perder. Y, ¿Sabes? No me hizo falta buscar. Lo hallé todo donde menos lo esperaba, cuando menos lo esperaba.

lunes, 1 de agosto de 2011

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"Salí de allí, sin dar portazos, sin hacer apenas ruido. Salí de su vida, él salió de la mía, despacio y en silencio, como quien abandona un lugar donde ha vivido toda su infancia: sin prisas, rememorando cada momento que habíamos pasado juntos, cada uno de los sentimientos totalmente sinceros que le había entregado. Todo ello, junto con los recuerdos, los guardaría en mi corazón, bajo diez llaves, en un lugar que nadie jamás pudiera volver a abrir. Al igual que yo, que al cerrar el portal del majestuoso edificio, me hice a la idea de que jamás volvería a abrirlo con toda facilidad, que jamás caminaría por entre sus muros de nuevo, y lo hice llorando, derrumbándome allí, en el concurrido paseo, plagado de personas ajenas a mi cruda realidad. Y nadie me vio apoyarme en la enorme puerta y deslizarme poco a poco hasta quedar sentada en el suelo, sollozando, con las piernas dobladas pegadas al cuerpo y una sensación de estarme derrumbando en vida poco a poco, y teniendo en lo más hondo de mi corazón esa certeza de que nadie jamás iba a volver a dañarme como él lo había hecho."