miércoles, 30 de noviembre de 2011

Y descubrir un nuevo porvenir...

Quiero despertarme con las primeras luces del día sin sentirlo como una obligación, que la primera sonrisa del día no tarde ni cinco segundos en aparecer en mi rostro. Hace tanto que esos sentimientos que solían ser hermosos se han convertido en hechos surrealistas en mi vida... He podido cambiar tanto que de un tiempo a esta parte oculto millones de cosas que en otra época hubiese pregonado por el hecho de temer a que todo salga mal, a que mis certezas comiencen a fallar de un momento a otro y me hundan en un nuevo pozo oscuro. No necesito nada más que lo que tengo para sonreír, mas hay tantas cosas que añoro con el propósito de alcanzar una nueva etapa de mi vida que me ayude a salir de donde me encuentro estancada...

martes, 29 de noviembre de 2011

Fearless

Tal día como hoy, la madrugada del treinta de noviembre de hace dos años, comenzaba un nuevo camino, una nueva manera de expresión que millones de veces ha sido mi válvula de escape. Tanto he podido cambiar estos dos años que se me antoja surrealista, como si esas cosas que fui y sentí en ese tiempo no fueran reales.
Mi vida ha llegado a los límites más irracionales de lo absurdo, para volver a descender a esa realidad en calma que siempre me ha gustado mantener. Tuve miles de miedos en aquel tiempo, todos distintos a los que poseo ahora, de distinto carácter y naturaleza, pero no por ello menos trascendentales. He podido ver la manera en la que he ido creciendo, madurando en todos los aspectos vitales, y aunque diecisiete años y cinco meses no signifiquen nada en la vasta inmensidad del universo, hoy siento que la vida me ha entregado esa lucidez que me hace ser como soy. Dicen que cambiar es inevitable, que el tiempo en eso consiste, en una sucesión de cambios concretos que le son dados a cada persona. Yo, en cambio, pienso que la vida es un constante ascenso y descenso de sentimientos, como una bipolaridad constante de la que niguno de nosotros está capacitado para escapar.
¿Han conocido alguna vez una de esas miradas que parece que son capaces de retorcer el alma a cualquiera? Miradas cargadas de esperanzas, teñidas de su color, como si el porvenir te tuviera todo el tiempo observando la vida desde fuera, como mero espectador de esta, hasta que llega el momento de encontrarte con una mirada así, que te despierte del estado de hibernación. Piensas que tu vida gira en torno a alguien y en un momento dado te das cuenta de que no es así, de que hay muy pocas miradas inspiradoras en este mundo, y cuando te topas con una todo parece dar un giro de ciento ochenta grados, y desperdiciarla sería como echar por la borda lo que el destino guarda para nosotros. Quien no se haya sentido así alguna vez jamás será capaz de comprender que la vida en sí se compone de momentos no siempre trascendentales que hay que saber apreciar uno por uno. De lo contrario, complicaremos algo tan simple como es la sucesión de años que dura la existencia de una persona. 

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Azar

Y hoy me he dado cuenta de que el mundo no puede estar compuesto de meras casualidades. ¿Qué tendría sentido si así fuera? Ese momento en el que desvías la mirada por caprichos del destino, observas a alguien y parece que todo se derrumbe a tu alrededor. ¿Cómo es posible que creamos que todo se basa en una sucesión aleatoria de acontecimientos que acatamos sin rechistar? Yo ya he llegado a la conclusión de que nada sucede porque sí. Cada paso, cada vivencia, todos los sentimientos que nacen y los que mueren tienen una razón para hacerlo. He visto reducido el azar a lo más ínfimo hasta desaparecer en su propia realidad absurda. ¿No será este una invención que justifica lo que somos y lo que un día llegaremos a ser? Siempre necesita el ser humano algo que respalde cada uno de sus actos, para bien o para mal. Y cuando llevas tanto tiempo a oscuras y de pronto se enciende una ínfima luz al fondo, te das cuenta de que aunque la vida te niegue ciertos privilegios en un momento dado, es el porvenir el que conserva unos mucho mejores para ti, y decides que no los sacrificarás bajo ningún concepto. Siendo sincera, yo hace poco que he dejado de creer en las casualidades.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Feelings I've never known

Ya no era solo simple curiosidad que invadía todo mi cuerpo y me electrizaba sin remedio alguno. La necesidad de formular las miles de preguntas que tenía por hacerle nublaban mi entendimiento, y eran aún peor cuando, de vuelta a la realidad, me percataba de que no podía hacérselas. Estando él ahí, justo enfrente de mí, yo debía reprimir todos mis deseos por la absurda razón de no salirme del patrón. Como si a alguien le importara lo más mínimo. ¿Conocen esa sensación de que una persona en concreto acapara toda tu concentración, y quieres conocer cada mínimo detalle de su presencia, de su pasado, presente y futuro? Era así, algo similar, aunque con una intensidad que solía reprimir sin éxito, negándome a mí misma lo que sucedía por el miedo que me ocasionaba el saberme cayendo de nuevo en el abismo. Poseía tantos sentimientos que quizás todo habría sido perfecto si hubiese sido capaz de actuar en consecuencia.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

I don't feel safe

Ojalá pudiera volver a ese tiempo en que todo eran sueños que nada podía hacer caer, que no existían propósitos invisibles porque el futuro era tan lejano que en él todo era posible, aun sin la necesidad de actuar en consecuencia. Poco a poco las aspiraciones se desvanecen, solo queda el inminente presente en su más extraño auge, anunciando la llegada de una época que poco tiene que ver con lo que un día imaginamos. Hay veces que incluso me olvido de cómo era pasar los días sin aguardar un punto concreto en el tiempo, simples despreocupaciones que nada tenían que ver con el torrente de decepciones que es posible que acarree el porvenir. Y aunque no me es posible conocer lo que el tiempo traerá, ¿quién es capaz de ser indiferente ante esa espera sumida en la total ignorancia?

lunes, 14 de noviembre de 2011

Is that too much that I'm asking for?

¿Dónde estás cuando con mayor impaciencia te aguardo, cuando el orden del universo al completo parece haberse agrupado en el orden correcto para que reaparezcas en mi vida? Cuán contradictorio puede resultar el destino y sus irracionales caprichos. Miles de miedos me empujan hacia atrás. Miedo al rechazo, a no saber actuar, a no ser capaz de hacer frente a la avalancha de absurdos que se me viene encima. No sé controlar lo que soy, una vez más mis manías han podido con la que es mi voluntad real. ¿Qué he de hacer? Si es como librar una batalla contra mí misma, pues pase lo que pase seré yo la que salga perjudicada.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Now I leave the mask behind

Es la última vez que quiero perder el rumbo sin hallar tu presencia a mi lado. De un tiempo a esta parte nada es igual, y aunque todo haya tomado un camino que tacharía de absurdo en otro tiempo, sigo negándome a arriesgarme por lo que pueda suceder. Porque se dice que cuanto más alto suben las ilusiones más duro es el golpe que estas reciben al caer. Y es que no logro asegurar nada, y cada día que pasa sumo más minutos a nuestra cuenta particular, y con ellos más dudas que yo sola no sé solventar y que me atormentan como la más lacerante de las sensaciones. Si cada cicatriz visible constituye otro aliciente más para conservar la cobardía que me impide hacer lo que me dicta el corazón, supongo que debo borrarlas de una vez por todas, sin volver a echar la vista atrás a tiempos pasados que ya no forman parte de mí. ¿Y si el miedo ha conseguido cegarme una vez más? Es la única faceta de mí que todavía no alcanzo a controlar...


lunes, 7 de noviembre de 2011

Escapatorias

Hay días que, a pesar de los incansables intentos, sigo sin encontrar escapatoria de mí misma. Las paredes se cierran sobre mí y desconozco mi futuro e incluso mi presente. Lo único que poseo son esos absurdos recuerdos que me anclan en el pasado y no me dejan avanzar hacia delante, y no concibo cuándo me convertí en la sombra de lo que en otro tiempo llegué a ser. Todo parece haberse roto a mi alrededor, como una ciudad en llamas cuya salida no encuentras aunque sacrifiques todos los malditos sentimientos que te sobrepasan. Y llega un día en el que tanto romper y recomponer ilusiones pedacito a pedacito termina pasando la más cara de las facturas que jamás hayas podido pagar.

jueves, 3 de noviembre de 2011

En un mísero instante

Vivir es jugárselo todo en un instante, ese en el que te abandonas a tu suerte y te confiesas lo que sientes, y es como si te lanzaras a una piscina vacía con la esperanza de que se vaya llenando poco a poco y así cure las heridas de la estrepitosa caída. ¿Quién espera prevenir los daños que se puedan recibir antes de que estos den señales de existencia? Jamás funciona, solo sirve para caer desde más alto y obtener heridas aún más graves. Toda una vida, desde su principio más remoto hasta su final incierto, cambia de cabo a rabo cuando se toma la libre decisión de atreverse a amar. Y es como si se escapara la vida en un suspiro, como si todo lo que antes aliviaba tu sed se volviera irrelevante e innecesario. Y es que no hay nada ni nadie sea capaz de suplir lo que miles de grandiosos sentimientos ocasionan cuando aparecen sin previo aviso, y se implantan en una vida sin expectativas de marcharse...