viernes, 29 de marzo de 2013

El paraíso de la soledad compartida.

"Intrigado con ese enigma, escarbó tan profundamente en los sentimientos de ella, que buscando el interés encontró el amor, porque tratando de que ella lo quisiera terminó por quererla. Ella, por su parte, lo iba queriendo más a medida que sentía aumentar su cariño, y fue así como en la plenitud del otoño volvió a creer en la superstición juvenil de que la pobreza era una servidumbre del amor. Ambos evocaban entonces como un estorbo las parrandas desatinadas, la riqueza aparatosa y la fornicación sin frenos, y se lamentaban de cuánta vida les había costado encontrar el paraíso de la soledad compartida."
Cien Años de Soledad. Gabriel García Márquez.

viernes, 22 de marzo de 2013

The worst is over now.

Debo admitir que, hace unos meses, no tenía miedo. El ansia por comenzar de nuevo me apremiaba, como si necesitara huir de todo aquello que sucedió y que me ataba con cadenas de acero a un sentimiento irracional e inútil, que jamás fue valorado como merecía. La necesidad de reciprocidad me presionaba, y a la vez tiraba de mí, a sabiendas de cuán fácil me ha resultado siempre caer en el vacío.
Pero digamos que todo pasa, que no todo es tormenta, y aunque nunca creí en la justicia implícita del destino, ahora mis aguas se encuentran en calma. Una calma que, aunque podría atemorizarme por su carácter inusual, anuncia que vuelvo a tenerlo todo, que al fin y al cabo la perseverancia puede dar frutos, y que la felicidad no es más que luchar por lo que deseas, ya que sabe mejor cuando has empleado la voluntad inquebrantable de quien se sabe merecedor de la victoria.

martes, 19 de marzo de 2013

Together we're invincible

Eres la gran certidumbre que habita en mi mar de inseguridades, el mayor de los riesgos que he corrido en los últimos tiempos, con la más grande de las recompensas. Y en los pasajes más oscuros de este escabroso viaje al que llamamos vida, apareces, puntual cual reloj, para salvarme de los miedos que trae consigo la oscuridad de la noche, para recordarme que no somos y nunca hemos sido perfectos, mas es un hecho irrelevante. No existe fuerza humana capaz de combatir al porvenir, que, con su demoledor ímpetu, destruye todo a su paso, mas en ocasiones crea ilusiones nuevas, proyectos que habremos de descubrir mientras superemos los obstáculos que se nos presenten en el camino. Y nunca he estado más dispuesta a arriesgarlo todo de una vez.

domingo, 10 de marzo de 2013

Pero soñar está sobrevalorado.

"Dicen que el amor con el tiempo termina, que cambia, que no es el mismo. ¿Podría el tiempo cambiar lo que sentíamos el uno por el otro, que tantos momentos felices y tanto dolor a partes iguales nos había causado? Supongo que ambos deseábamos con todas nuestras fuerzas que así fuera, que todo se marchitara y pudiésemos retomar nuestras vidas como antes de conocernos aquella tarde. ¿Era eso posible? Ninguno de los dos lo sabíamos. No obstante, en aquel preciso instante, mientras yo seguía tratando de alcanzar con la mirada su silueta perdida en la lejanía, y él arrastraba los sentimientos que se le quedaban aferrados al lugar donde me encontraba yo, ambos sellamos para siempre aquel enorme sentimiento, indestructible, imborrable, jurando que nadie jamás tendría la capacidad de influir en él, por mucho tiempo que pasara o mucha distancia que hubiese de por medio."

sábado, 9 de marzo de 2013

Somewhere deep inside you must know I miss you

No, echar de menos no es la palabra. Tal vez le doy más vueltas de las necesarias a lo que siento, pues ya sabemos bien lo que sucede, sin que ese hecho tenga poder alguno para revertir las circunstancias.
Poseo un miedo imbatible a que nada cambie, a que las madrugadas sigan propiciando en mí estos sentimientos de pura melancolía, y a que aquellos momentos se conviertan en un eterno recuerdo de lo que pudimos llegar a ser. De pronto, y tras dejarme sin aire con su impacto demoledor, el pánico a estar sola se ha convertido en un irracional temor a estar sin ti. Y lo detesto, vuelvo a sentirme atada a momentos que ya han pasado, y esta esperanza de un cambio me impide alejarme, porque siento que me estoy aferrando a un clavo ardiendo, mas si lo suelto volveré a precipitarme en el más tenebroso abismo.

jueves, 7 de marzo de 2013

Ella siempre temió echar raíces que pudieran sus alas cortar

Pero comprende que la vida pasa. Que no todo sale siempre como deseamos, y que de un día para otro cambiamos y nos volvemos más viejos, más cobardes, a veces incluso menos dispuestos a darlo todo. Sin embargo, queramos o no, hay situaciones, cosas y sobre todo personas que no debemos dejar ir. Porque aunque el miedo salga vencedor en una ocasión, los hay que ponen empeño y terminan derrotándolo. 
También el tiempo nos ayuda a comprender que el puesto vacante junto a cada uno de nosotros no es tan fácil de llenar como parece. Y, ¿cuántas personas perdemos por temor a no tenerlo todo bajo control? A veces ese es el problema, mas solamente el tiempo tiene el poder de erradicarlo por completo. Nos veremos a la vuelta, yo seguiré aquí parada mientras mis extremidades me lo permitan.

domingo, 3 de marzo de 2013

Sigo sin hallar el camino correcto.

Mentiría si dijera que no muero cada noche, y que cada mañana he de hacer esfuerzos sobrehumanos para resucitar, para dejar a un lado el pesimismo que me acompaña siempre en los últimos tiempos. Siento que no puedo más, que el destino ha vuelto a ensañarse conmigo, y esta vez me ha dejado sin armas para defenderme. Y detesto vivir entre lamentos, porque nunca fui de las que se rinden, mas con el tiempo una aprende que hay trenes que solo pasan una vez, que no puedo estar toda la vida aguardando decisiones ajenas, por mucho que lo desee. Las pocas fuerzas que tenía comienzan a agotarse, quizás demasiado pronto, no lo sé. Pero odio esta lacerante sensación de incertidumbre, que no hace más que recordarme que, desde que llegué aquí con el único fin de empezar a vivir de otra manera, he errado todos mis movimientos. Y cada palabra hiere como la propia sensación de olvido, seguida por ese miedo a estar sola, que me paraliza, que va pudiendo conmigo por momentos.