domingo, 27 de abril de 2014

Puestos a ser felices, que sea en compañía

A veces pienso que la noche es el momento idóneo para ser felices. No hay luces, nadie ve, nadie juzga quienes somos o lo que hacemos. Solo estamos nosotros y, en ocasiones, esa persona que nos complementa. Supongo que es este el motivo por el que anhelamos con mayor intensidad dicha presencia en horas nocturnas. Porque, puestos a ser felices, que sea en compañía, y ya que somos tan lunáticos como para enamorarnos, que sea de alguien a quien no le asuste compartir sus pesadumbres y dichas a horas intempestivas.