miércoles, 8 de junio de 2016

Y se van las dudas

Solía estar tan perdida que en las pesadillas que me atormentaban cada noche solo venían a verme mis demonios, esos que me confirmaban que jamás hallaría yo un lugar que me otorgara paz. Y, por supuesto, me lo llegué a creer. 
Quién me hubiera dicho a mí en momentos de mi vida más confusos que tendría que irme para encontrarme. A día de hoy sigo gritando improperios al maldito destino por no haberme permitido partir antes, cuando todo me superaba pero aún tenía el valor para buscar desesperadamente un ápice de luz que encendiera la mecha de la ilusión.
Ahora supongo que nada es tan malo, pero en compañía de quienes ahora me rodean soy mucho más yo de lo que jamás pensé que fuera posible.

lunes, 25 de abril de 2016

You're the sun and I'm the moon

Puede que ya no sea la misma, pero, ¿a quién demonios le importa? La luna me acompaña, cambia de fase y trae consigo recuerdos que parecen tan reales pero que resultan no serlo. Tal vez es mi culpa, pues me dedico a hacerle preguntas a la parte más melancólica de mí misma, a sabiendas de que todas ellas tienen la misma respuesta.
Y qué bonitas estas noches de luna en cuarto menguante, con el frío calando hasta los huesos y la certeza de no querer estar en otro sitio del mundo que no sea bajo estas sábanas y en esta compañía.

sábado, 26 de marzo de 2016

.

"You once said that loving me is like constantly struggling to come up for air without ever being underwater."

Malditas sean las musas

Las estrellas del cielo, mi única compañía en esta noche de primavera, se alzan majestuosas sobre mí, permitiéndome divisarlas de una manera tan nítida que casi parece irreal. Y yo, que me dejo guiar por el silencio devastador que hay a mi alrededor, me dedico a pensar. Dicen que las madrugadas son para eso, pero tal vez se equivoquen. Algo en mí sigue recordándome que, desde que tengo uso de razón, estas horas intempestivas las he malgastado escondida tras la abrumadora sensación de haber vivido cien vidas paralelas. Quizás el problema de la mente es que es traicionera. Siempre fue mi peor enemiga, ¿para qué mentir? Si hace muchos años me percaté de que repetirme a mí misma una y otra vez las mentiras no iba a hacer que me las creyera.