lunes, 26 de marzo de 2012

Held up so high on such a breakable thread

No me preguntes qué siento cuando las palabras que tengo por decir son demasiado aplastantes para ti. Si no comprendes a qué me aferro, ni cuáles son mis metas o mi sustento para los meses que me quedan en este lugar, ¿quién eres? Ya no hallo en tu rostro la esencia de lo que un día creí que constituías, y aunque ya debería estar acostumbrada a que caigan los pilares de mi vida que creía imprescindibles, esto es para mí como retroceder diez pasos en una lucha diaria. Y es que siempre he sido una ilusa, ¿cómo podría cambiarlo ahora? Aún esperaba que dieras la talla, pero supongo que me saldría más rentable centrarme en aquello que hoy por hoy aporta algo de calma a mi vida, y dejar los dramatismos para aquellos que añoran complicaciones en su existencia. Lo siento, no soy de esas, y aunque creía ser lo suficientemente empática como para comprender más allá de mis ideales, hoy sé que no lo soy, y no me peocupa tanto como quiero hacerte ver. Hace tiempo que dejaron de importunarme las palabras vacuas, porque mis vivencias más recientes han hecho de mí una persona distinta a la que he sido estos años... Y no me preguntes si he cambiado, solo mírame y sabrás que todo lo que un día creíste que era ya no lo soy, para bien o para mal. Lo tomas o lo dejas. No necesito nadie más que quien ya tengo para volver a encontrar mi camino y no volver a descarrilarme, aunque me lleve tiempo y ese empeño que tú no has sabido ponerle a la vida.

lunes, 19 de marzo de 2012

Y no sabría explicarte cuántas huellas has dejado

Aquí estoy de nuevo, cara a cara con el destino. Le miro de frente, y reconozco que esta vez me ha dejado sin respuesta ni capacidad de defenderme. Sorprendentemente, he jugado todas mis cartas, y continúo perdiendo en un juego cuyas normas no sé y trato de improvisar en la medida de lo posible, y que hasta hace poco había podido controlar. Sin embargo, ahora todo parece un poco más gris que antes, y por mucho que estiro ambos brazos para alcanzar el futuro, este nunca llega, parece retrasarse ante mi inminente espera, como si su cometido fuera volverme loca a toda costa. Y el problema es que no sé si le he fallado al destino o es que él me ha fallado a mí. Quizás no he sabido estar a la altura de las circunstancias, ni he sabido aceptar de la manera más diplomática que la fugacidad de una persona no se mide por el tiempo que permanece en tu vida, sino por la cantidad de huellas imborrables que deja...

jueves, 8 de marzo de 2012

Y aún me parece mentira que este barco haya naufragado

La vida te enseña de golpe y sin preparación que valga que las ilusiones se conservan mejor en cuentagotas. De otra manera se vierten con insensatez principiante, y nos queda solo el lugar donde solíamos guardarlas, ya vacío pero lleno de desgarradores recuerdos y absurdas verdades que nos preguntamos si alguna vez seremos capaces de superar.

lunes, 5 de marzo de 2012

Nevermind, I'll find someone like you

El tren de la vida no es tan moderno ni tan práctico como los hay en la actualidad. Cuando toma bastante velocidad es muy complicado de detener, y cuando es necesario frenar en seco, este tarda unos minutos en reaccionar. Es entonces cuando la catástrofe sucede, todo comienza a caer ante mis ojos, y me doy cuenta de cuántas horas de mi vida he perdido en un viaje sin destino, cuyo único porvenir era el desastre. Sin eufemismos, sin disimulos, por una vez muestro al resto del mundo de qué estoy hecha realmente, esa parte que trato de ocultar la mayor parte del tiempo sale a la luz sin que yo pueda ponerle remedio. Porque cuando todo cae a tu alrededor, incluso las más altas barreras, todos son capaces de reconocer hasta el más ínfimo sentimiento, y ahora me he quedado sin materiales ni fuerzas para reconstruir un nuevo refugio. En otro tiempo quizás hubiese sido capaz de ocultarme de nuevo, de evitar mostrar a quien se encuentra a mi alrededor quien soy. Mas supongo que me encuentro en un momento de mi vida en que solo pido transparencia, y he decidido darla yo también.
Pongamos que este tiempo no he sido yo, y que esto es un reencuentro entre esa persona absurda que he sido de un tiempo a esta parte y la que realmente me corresponde ser. No soy muy adepta a los dramatismos, y mucho menos a quejarme de lo que me trae el destino consigo. Detesto la lástima por encima de todo, y aunque los desniveles en el camino nunca han sido mi especialidad sé que esto no es más que otro pequeño obstáculo. Los hay que quieren verme caer y no les voy a dar ese gusto, aunque aún queden días de esos en los que solo deseo desaparecer para no dar la cara. 
De todos los sentimientos que han pasado por mi inexperto corazón, diría que este ha sido de los más absurdos e inesperados, a la par que intensos. Y aunque esta vez no quepan las esperanzas, continuar nunca fue una opción, sino una obligación, y toda la fe la he depositado en ese futuro cercano que me ayudará a comenzar de nuevo. Hoy sé que no hay mal en este mundo que logre derribarme, por muchos golpes que el destino me propine, y que jamás dejaré de buscar el lugar que me corresponde en este mundo plagado de personas sin rumbo.