martes, 24 de abril de 2012

Eskerrik asko

Todavía me quedan mil cosas por las que podría lamentarme. Sin embargo, lo siento, se me han agotado las fuerzas para contar lo cruel que es el destino y decirle al mundo lo dura que puede ser la existencia. Hoy solo tengo ganas de dar las gracias por todo lo que tengo, aunque a veces mi visión se nuble parcialmente y no sea capaz de ver lo afortunada que soy por todo lo que tengo. En estos momentos tan efímeros en los que el optimismo vence a todos los sentimientos nocivos, no se me ocurre nada más que decir. Si la vida está compuesta de pequeñas vivencias las quiero todas, por muy insignificantes que sean, sin opción de rechazar alguna de ellas por banal o absurda. No necesito hacerle saber al mundo lo complicada que puede ser mi vida, porque no busco compasión. Quizás no tenga todo lo que deseo, pero amo cada cosa que tengo hasta sus últimas consecuencias.

jueves, 19 de abril de 2012

It's worth it.

Y es que el abismo de estos días destartalados parece agarrarse a mi pecho sin darme oportunidad de correr en busca de lo que realmente quiero. No tengo justificación que valga frente a mí misma, porque no sé si ando buscando una respuesta o es que ya la he obtenido y jamás la asimilé. Los días pasan lentos, y las ilusiones son como las mareas que chocan con las rocas de la orilla. De pronto se van, me dejan sola en este mundo de desesperanzas sin saber cómo actuar, y con la misma  rapidez vuelven, como si jamás se hubieran ido, y es como volver a empezar a dejarte atrás una y otra vez. Y no sé si seré la misma tonta de siempre, pero, ¿qué quieres que te diga? Para mí valen la pena esos minutos a cambio de eternidades de espera...

domingo, 8 de abril de 2012

Take my hand and we'll make it, I swear.

Me preocupa no saber elegir mi camino, lo sé, jamás lo he negado. Todo este tiempo he vivido tras un objetivo que ahora se me antoja inalcanzable, y sin embargo sigo aguardando algo irreal, como si de un momento a otro todo fuera a cambiar únicamente por mi insistencia. No sé quién mueve los hilos en este juego, y aunque le pido señales que me indiquen si estoy yendo por la senda correcta, temo que un día esas absurdas casualidades, a las que me gusta llamar indicios, dejen de llegar. Y caer estrepitosamente al vacío, porque entonces no me va a quedar nada a lo que aferrarme, ni palabras vacías que parecen significar todo, ni gestos, ni todo lo que ha llenado mi vida de un tiempo a esta parte. Y a pesar de todo, conociendo más de lo que me gustaría mis posibilidades, creo en el destino, ¿sabes? Y aún queda una pequeña llama cual vela consumida, que por mucho que sople no consigo apagarla...