domingo, 28 de abril de 2013

Recuerdos agridulces.

Le temo a las sensaciones que es capaz de ocasionar en mí este lugar, recuerdos que me matan y me emocionan a partes iguales, que anuncian que la tormenta ha terminado y que volar ya no es un peligro, mas tras todo ello se esconde la inequívoca certeza de que la calma habrá de marcharse de un momento a otro. Y sigo detestando andar con el paraguas abierto mientras brilla el sol solo para evitar que la lluvia me pille desprevenida. Quizás he cambiado, es obvio que no soy la misma, pero volver aquí es como andar mil pasos hacia detrás, como darme de lleno con el recuerdo de quien fui, esa faceta de mí que odio recordar.
Me consuela saber que me levanté tras todo aquello. Solía tener miedo de quedarme estancada toda la vida en la versión más insegura y más cobarde de mí. y ahora me queda el consuelo de saber que si me reconstruí tras aquello, seré capaz de superar cualquier nueva adversidad que se presente.

martes, 23 de abril de 2013

And our dreams will break the boundaries of our fear.

Supongo que es lógico perder la fe de vez en cuando, sentir que caminas por el frágil hielo de las inseguridades, que de un momento a otro se resquebrajará haciéndote caer en quién sabe qué abismo fantasmagórico. Todos vivimos momentos que nos hacen desear desaparecer, volar lejos y dejar atrás todo lo que nos deja paralizados en medio del camino mientras deseamos alcanzar la meta que representa la felicidad plena. Mas ese es nuestro mayor error, creer que la felicidad es un fin, un objeto a alcanzar, y vivimos tanto tiempo tratando de llegar que no nos percatamos de que el tiempo ha pasado, y que hemos desaprovechado demasiadas pequeñas oportunidades por alcanzar la definitiva.
Digamos que he dejado de intentar lograr imposibles. Ya no deseo nada más que lo que tengo, porque tal vez no lo tenga todo, pero sí todo lo que necesito.

miércoles, 17 de abril de 2013

Falling in love filled my soul with fright.

Quien diga que las madrugadas en vela no dan para mucho, definitivamente jamás ha experimentado esa sensación de encontrarse a sí mismo tras haberse sentido perdido durante todo el día. Me detengo en la oscuridad de mí misma, tratando de rememorar los detalles que he pasado por alto en este tiempo tan convulso, e intento dejar mis miedos a un lado, porque son capaces de deformar hasta la más hermosa de las realidades. Mas ellos siempre vuelven, enmascarados y sin previo aviso, para recordarme que ando por un fino cable del que puedo caer en cualquier momento. Tal vez es cierto eso que dicen de que, una vez que sabes cuán doloroso puede ser el golpe, más temores te acechan. Sin embargo, nunca fui de esas que acostumbran a prevenir los daños antes de que existan, ni de esas que se dejan vencer por el miedo al fracaso. No busco la perfección, no deseo más que lo que tengo ahora, y he hallado de nuevo mi rumbo. Lo sigo a ciegas aunque tenga tanto que perder, porque no vivir es siempre peor opción que coexistir con el dolor de una vida de temores.

viernes, 12 de abril de 2013

Cómo gasto papeles recordándote.

"[...] Pero cuando eres tú quien sufre, quien anhela, me dejas sin armas para combatirle a la vida. Yo también tengo un miedo atroz a admitir en voz alta que prefiero mil obstáculos en mi camino que uno siquiera en el tuyo, porque atravesaría las más siniestras penumbras y los caminos más estrechos solo para allanarte el camino que te trae hasta mí."

sábado, 6 de abril de 2013

Yo jamás pude negarme a ti.

Me preguntas cuán relevante es para mí el tiempo, mas siempre he creído que es una simple cifra, que ni el amor ni ningún sentimiento semejante se puede medir de una manera tan abritraria. El principal problema es que el hombre es un ser tan cobarde que necesita establecer límites para todo, sin saber que, cuando una persona ama, obtiene el poder invencible de derribar todos y cada uno de los obstáculos que le impidan hacerlo. Esto es lo extraordinario del ser humano, que es capaz de luchar contra lo que debería ser para alcanzar lo que quiere que sea.