domingo, 28 de abril de 2013

Recuerdos agridulces.

Le temo a las sensaciones que es capaz de ocasionar en mí este lugar, recuerdos que me matan y me emocionan a partes iguales, que anuncian que la tormenta ha terminado y que volar ya no es un peligro, mas tras todo ello se esconde la inequívoca certeza de que la calma habrá de marcharse de un momento a otro. Y sigo detestando andar con el paraguas abierto mientras brilla el sol solo para evitar que la lluvia me pille desprevenida. Quizás he cambiado, es obvio que no soy la misma, pero volver aquí es como andar mil pasos hacia detrás, como darme de lleno con el recuerdo de quien fui, esa faceta de mí que odio recordar.
Me consuela saber que me levanté tras todo aquello. Solía tener miedo de quedarme estancada toda la vida en la versión más insegura y más cobarde de mí. y ahora me queda el consuelo de saber que si me reconstruí tras aquello, seré capaz de superar cualquier nueva adversidad que se presente.

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