viernes, 30 de diciembre de 2011

La última madrugada de este año

La última madrugada de este año no sería tan especial como unos la ponen si no fuera por las infinitas singularidades que tiene, y la facilidad con la que los recuerdos de estos días llegan en tropel a mi mente. No ha sido un año malo en absoluto. La sensación mas significativa que recuerdo de estos trescientos sesenta y cinco días es la de saberme esperando algo. Aún recuerdo cómo comenzaba, con las expectativas tan altas que derrumbarlas poco a poco ha sido un duro golpe. Al final no he cambiado nada de lo que me propuse, y sigo siendo la misma tonta asustadiza y con miles de objetivos por cumplir. Y sigo esperando algo que no llega. Sin embargo, este año lleno de altibajos me ha servido para experimentar sentimientos tan intensos como el amor o la desesperanza en su parte más cruda e insensible, y he aprendido tantísimas cosas de él que por nada del mundo volvería el tiempo atrás.
Reconozco que cuando pienso en estos últimos doce meses que se me escapan tan pronto de las manos, existe un diferenciado punto de inflexión que lo divide en dos etapas. Aun así, aunque temo no lograr mis cometidos, sé que este será el año en el que se produzcan todos esos cambios que tanto tiempo llevo posponiendo.

martes, 27 de diciembre de 2011

No soy heroína de nadie

Las paredes ya no me transmiten esa sensación de estrecharse a mi paso cuando caen las luces y la tan rebuscada soledad aparece de nuevo como pura rutina. No soy heroína de nadie; mis actos comunes se caracterizan más por la cobardía que por la astucia y la bravura, y por ello me apoyo en la parsimonia o deposito mi confianza en lo que acarree el destino. No pretendo cambiar lo que soy, ni mucho menos actuar de una manera que vaya en contra de mis principios solo por no sentirme extraña o poco común. Solo le temo al conformismo vital que hace tantas veces acto de presencia en los retales de una vida soñada y más que oculta bajo diez llaves. Le temo a no ser capaz de contar las veces que tu presencia me deja sin habla por estar demasiado ocupada tratando de contarte miles de cosas que van contra mi naturaleza silenciosa, pues sabes que no soy así, que conmigo la confianza viene despacio y se va en un mero suspiro. Solo pido que me entiendan, que comprendan que las apariencias son traicioneras aliadas del odio y la pura envidia. A veces me pregunto qué sé yo de amar, si realmente tengo una ínfima idea de lo que significa, y aunque no sea así, conozco cada uno de mis rincones mejor que nadie en este mundo. Poseo escasa experiencia y menos sentido común para afrontar los problemas, y odio fingir que sé algo de lo que no tengo ni idea, pues la pretenciosidad hace tiempo que dejó de formar parte de mi personalidad estancada en un punto fijo. No busco la gloria ni el fracaso, solo un punto en el medio que me de algo de respiro en este alborotado mundo de amores y rencores.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Subconsciente traicionero

Dicen del ser humano que cuanto más le das más demanda este. Yo no logro hallar los límites, te busco a todas horas en inimaginables lugares y situaciones, y el vacío siempre me aguarda con expresión impertérrita anunciando tu inminente ausencia. Solo quiero un poco de sosiego, esa calma que me ayude a ordenar tantos sentimientos aglomerados en las partes más absurdas de mi cuerpo. No sé qué más puedo hacer, si no he cambiado ya bastante en los últimos meses. Me siento entre la espada y la pared, y es que lo último que deseo es renegar de mi esencia para lograr mi cometido. Si desde hace un tiempo siento que la suerte no está de mi lado, será porque no es ella la aliada adecuada para mí...

sábado, 24 de diciembre de 2011

Solo vuelves si te vas un día.

No me gusta apostar sobre superficies irregulares si en ello arriesgo mi bienestar en un futuro próximo, y todas esas pequeñas alegrías que tanto esfuerzo me ha costado construir. Tengo más que claras mis asignaturas pendientes, aunque a veces pienso que no es así, y que solo hago méritos para descender aun más en la escala de importancia ajena. Siempre he pensado que la irreversibilidad es una utopía, que todo lo que se hace se puede enmendar, y he arriesgado miles de cosas por ello. Ojalá pudiera cambiar un poco las consecuencias de esto, pues en los últimos tiempos los absurdos han comenzado a pasarme factura...

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Siempre evitándonos a oscuras, y al final se ve la luz...

Ayúdame a salir de mi escondite, de esas gruesas paredes que no hacen más que proyectar la oscuridad sobre mi piel deteriorada. Solo necesito un pequeño empujón que me ayude a librarme de mí misma, de todo lo que he sido y de lo que ahora mismo ansío escapar. Nunca me gustaron los riesgos, y se me haría todo tan sencillo si supiera que hago una apuesta segura... Aunque sé que es imposible, que el destino no nos facilita las cosas y menos a los cobardes como yo. No espero que nadie comprenda mis trabas ni mis miedos, ni siquiera que se interesen por ellos, porque no necesito demostrarle a nadie lo dura que puede ser mi vida ni compararla con las del resto. Conozco en profundidad cada uno de los recovecos de mi ser y mis vivencias, y con eso me vale. No tengo que hablarle a nadie de la electricidad estática que me ocasionan meros roces porque solo yo sé cuál es su fórmula para hacerlo. Y si tengo miedo es de volver a quedar relegada a un segundo plano, al que me había acostumbrado y del que llevo mucho tiempo cansada.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Would you save my soul tonight?

Millones de días de sabor agridulce lo inundan todo de un tiempo a esta parte. Sin embargo, esta vez es distinto. Hoy sé que no quiero perder la esperanza, que la he depositado toda como quien se lanza al vacío confiando en que alguien aparezca y lo salve a mitad de la estrepitosa caída. Esto es así, nada cambia de un día para otro y no soy yo la excepción que confirma la regla. Un punto y aparte en mi vida será lo que utilice porque a partir de hoy el mundo va a comenzar a girar en sentido contrario, a mi favor. Dicen que si uno sabe lo que quiere termina logrando su cometido...

martes, 13 de diciembre de 2011

Esperanza

Ya no puedo indagar en busca del consuelo en sus ojos porque están impregnados de esperanza, y siempre duele ver cómo los demás tienen por naturaleza algo que tú llevas tanto tiempo buscando. Ella se esconde de mí como si se tratara de su último propósito en la vida. Cuando no queda nada, la busco a mi alrededor como si fuera la salvadora de mi monotonía, como si ella pudiera arreglar lo que yo solita me he buscado. ¿Es que es tan difícil ver que no quiero nada más que lo que tengo frente a mí y no soy capaz de alcanzar? Debe ser el pesimismo, que nos vuelve pequeños a todos cuando nos dejamos dominar por él, y nos vira el mundo para hacernos las cuestas todavía más encaramadas.

viernes, 9 de diciembre de 2011

No es fácil sobrevivir a base de sueños

No me hables de culpas cuando he sido la única capaz de ver el corazón devastado que intentas esconder a la multitud. Déjate de pamplinas, sabes que sé quién eres, que las barreras no son necesarias. Conozco a la perfección cada uno de tus sueños, y puedo diferenciar uno por uno los que concibes dormida y los que imaginas con anhelo despierta. Ya no puedes ocultarme lo que quieres, lo conozco de sobra por mucho que lo niegues y trates de esconderlo entre los restos devastados de otras decepciones patéticas. A mí no tienes que darme explicaciones de tus triunfos y tus derrotas, las conoceré incluso antes de que puedas reaccionar e intentar enmendarlas.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Vaivén de euforia y desasosiego

No sé si lo quiero así o no, si esta es mi oportunidad o es una nueva falsa esperanza del destino. A veces lo tengo tan claro, y otras trato de no dejarme llevar por los arraigados sentimientos que crecen a una velocidad de vértigo. No sé si te quiero cerca o si deseo huir para evitar tus consecuencias, porque las millones de dudas permanentes hay veces que incluso no me dejan respirar. El miedo me atrapa en sus sombras devastadas y me hace retroceder de nuevo hacia un lugar del que escapé hace poco, y trato de ponerme miles de máscaras de distintas expresiones que oculten el renacer de los añicos cual ave fénix. Sin embargo, esas tapaderas temporales no sirven ni siquiera para mantenerme oculta entre las sombras de mí misma, y siento como en ocasiones me devuelven a la vida más plena que jamás he tenido, y otras me apartan a un lado como un mero estorbo que no merece más que lo que ya tiene. Supongo que son las desventajas de las duras barreras que llevo toda mi vida trazando. Lo que no soportaré jamás es el constante vaivén de euforia y desasosiego por partes iguales. 

domingo, 4 de diciembre de 2011

Querido corazón desierto

Querido corazón, lo siento. Vengo a que me absuelvas de mis culpas. No es fácil, lo sé, mas cuidar minuciosamente algo tan delicado nunca fue una de mis especialidades. Todo es responsabilidad mía, lo tengo bien asumido, aunque lleve tanto tiempo atribuyéndole mis culpas al destino y las circunstancias. De un tiempo a esta parte tengo la sensación de que las superficies áridas son mi hábitat, que destierro cada atisbo de vida o sentimientos que soy capaz de albergar. Sé que me he convertido en cosas que no soy, y por la fuerza de la costumbre ya no me sale actuar de otra manera. Como si me hubiera encerrado en una burbuja que nadie puede traspasar salvo yo y otras personas hacia las que poseo sentimientos que no temo. Cambiaría todos estos aspectos de mí si la cuesta no fuese tan inclinada, si fuera capaz de dar dos pasos sin preguntarme cuán inútil puede resultar. Y, aunque no lo creas, odio todo esto. Odio que solo se vea el caparazón, y no ser capaz de apartarlo en situaciones determinadas.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Un poco de suerte

Necesito un poco de luz que facilite mis próximas decisiones. No sé cuál es el camino correcto para mí. Si no es esta mi oportunidad, ¿cuál será? No sé si seré capaz de identificarla cuando pase inalterable frente a mis ojos ignorantes. No logro encontrar la coartada que me ayude a escapar de la incertidumbre y de estos malditos pensamientos que me persiguen allá donde vaya. Soy feliz así, lo sé, mas, ¿cuánto va a durar esta situación? Solo pido un poco de suerte, solo eso...