Ayúdame a salir de mi escondite, de esas gruesas paredes que no hacen más que proyectar la oscuridad sobre mi piel deteriorada. Solo necesito un pequeño empujón que me ayude a librarme de mí misma, de todo lo que he sido y de lo que ahora mismo ansío escapar. Nunca me gustaron los riesgos, y se me haría todo tan sencillo si supiera que hago una apuesta segura... Aunque sé que es imposible, que el destino no nos facilita las cosas y menos a los cobardes como yo. No espero que nadie comprenda mis trabas ni mis miedos, ni siquiera que se interesen por ellos, porque no necesito demostrarle a nadie lo dura que puede ser mi vida ni compararla con las del resto. Conozco en profundidad cada uno de los recovecos de mi ser y mis vivencias, y con eso me vale. No tengo que hablarle a nadie de la electricidad estática que me ocasionan meros roces porque solo yo sé cuál es su fórmula para hacerlo. Y si tengo miedo es de volver a quedar relegada a un segundo plano, al que me había acostumbrado y del que llevo mucho tiempo cansada.
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