sábado, 30 de junio de 2012

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Quizás no te des cuenta, pero buscar nuevas excusas solo servirá para aplazar lo que algún día tendrá que salir a la luz. Niega lo evidente mientras puedas, me vale si recuerdas todos los sentimientos, la magia de los momentos en silencio que transmiten mucho más que largas conversaciones. El tiempo corre, ahora sin límite, mas el miedo sigue presente. Miedo porque a cada paso que doy me vuelvo hacia atrás buscándote, deseando que no pierdas mi rastro, o quizás que dejes de tener interés en seguirlo... ¿Quién sabe? Lo peor que podría pasar es que el destino nos coloque como líneas paralelas, siempre hacia la misma dirección sin llegar a juntarnos nunca.
Permíteme dudar de tu imperturbable semblante, de tu determinación irrevocable, y déjame ver un poco de lo que realmente existe en ti. Porque noches mágicas como esta es imposible que caigan en saco roto.

viernes, 22 de junio de 2012

Las casualidades no existen

Supongo que pretendes que crea en las casualidades de la vida, que crea que es una coincidencia el banal hecho de que fluyan las palabras sin que nadie antes haya dado permiso para abrir la válvula. Quizás pretendes que me convenza de que no significamos nada, de que todo ha sido una ilusión, un oasis en medio de la sequía, y de que a la hora de partir el sentimiento de añoranza no hará acto de presencia. Puede que también esperes que deje de creer que el destino es un sabio, que todo está escrito por muy impertérrito que luches ante su fuerza descomunal, pero por más que lo intento no concibo una realidad distinta.
¿Quién eres? ¿Qué quieres? Yo ya he dejado a la luz mis inseguridades, quizás ya no sea más mi turno, lo que quiere decir que pasa al siguiente. O subes al tren o no, pero antes de decidir recuerda que aunque pase más de una vez por la misma estación nunca trae consigo los mismos pasajeros. 
Si es cierto que todo está escrito, permíteme ser huésped vitalicia entre las palabras de tu historia.

jueves, 14 de junio de 2012

Que nuestra sentencia ya está dictada

Si voy demasiado lejos es quizás porque de un tiempo a esta parte la verdad ha dejado de tener sentido. El valor que un día otorgué a lo dicho se ha esfumado de un modo decepcionante, arrasando con lo construido. Pero, ¿sabes? El tiempo no siempre destruye, pues con su fuerza y su empuje puede incluso alzar montañas mucho más altas y sólidas que las que un día echó abajo. La ironía del destino es que cuando al fin te sientes cómoda al cien por cien con todas tus circunstancias es cuando llega el momento de marcharse. Y a pesar de todo no me preocupa, ya que me iré de aquí con la sensación de haber sido yo en toda mi esencia hasta las últimas consecuencias, y el porvenir dirá si nuestros caminos vuelven a cruzarse. Sin embargo, algo me dice que el viento nos sopla a favor...