viernes, 20 de diciembre de 2013

So I open my door to my enemies

Lo de pasarse toda la vida buscando respuestas es absurdo. De repente dejas de indagar y te percatas de que están todas frente a ti, que han estado siempre. Pero no es sencillo darse cuenta de que el pesimismo causa una ceguera que pocas veces había experimentado, que te deja sin armas para defenderte del miedo.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Como estar por fin en casa.

Basta de excusas, de vivir pensando, de amargarme la vida a mí misma bajo el yugo de unos miedos infundados que hace tiempo que debí dejar atrás. El día que me hallé a mí misma buscando motivos para ser feliz comprendí que ese era el problema, que no necesito razones, porque la fortuna se ha puesto de mi parte esta vez y no la dejaré marcharse por vivir en los irracionales recuerdos del pasado. Sé que cometí mil errores, que los sigo cometiendo a diario. No se trata de no errar, sino de saber con qué personas deseas enmendar esos fallos. Es como sentirse completa, como estar por fin en casa.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

La búsqueda desesperada de la felicidad divide vidas.

Cerrando los ojos no se evitan los sentimientos, ni las pérdidas, ni la absurda congoja que causa el sabernos en constante cambio. Sin querer dejamos atrás lo que somos, nos transformamos en cosas que antes jurábamos que jamás seríamos. Y qué curioso que quienes trataban de darnos lecciones de moral a los demás son quienes antes se vuelven unos extraños, de esos con quienes antes compartías tantos momentos dignos de recordar y a quienes hoy no dedicas más que un saludo cordial cuando la casualidad provoca un reencuentro. Lo que no sabemos es que la búsqueda desesperada de la felicidad divide vidas, que nos ciega por completo hasta el punto de soportar mil vejaciones por miedo a perder un bienestar que realmente no poseemos en absoluto.

martes, 10 de diciembre de 2013

El miedo a ser feliz y la felicidad de dejar atrás el miedo.

No deseaba hablar de nuevo sobre mí. Quería mostrarles que el camino no es tan abrupto si se tiene al lado a las personas adecuadas, porque nunca había tenido tanto miedo ni había sido tan feliz como ahora, y lo único que saco en claro de esto es que la dicha y el miedo a que se esfume vienen en un mismo envoltorio. Lo importante es la relevancia que se le otorga a cada uno de estos sentimientos, la fuerza con la que dejamos que influyan en nuestras vidas.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Como si perder el juicio fuese algo pernicioso.

Ralentizas el mundo cuando anhelo algo de calma, y sabes cómo pisar el acelerador en cuestión de segundos cuando necesito sentir el vértigo de la velocidad desbocada. Y lo más aterrador y a la vez fascinante es que allá fuera nadie sabe quienes somos cuando se apagan las luces y el mundo real parece un poco más lejano, menos mezquino y, sobre todo, mucho más dichoso. Es como cuando empiezo a echarte de menos en el instante en que atraviesas mi puerta: el mundo no cambia con tu ausencia, pero la forma en que lo concibo cuando andas cerca no tiene nada que envidiarle a cualquier paraíso imaginable.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Como saltar al vacío involuntariamente.

Y como ironía del destino, hay recuerdos que se te retuercen por dentro cuando tratas de dejarlos atrás. Te hallas de repente en la maldita encrucijada de siempre, embriagado por la intensidad de esos momentos en los que fuiste un poco menos tú de lo que te gustaría, en los que te aferrabas con fuerza ciclópea a algo que sabías que jamás lograrías, mas era una de las razones por las que te levantabas cada mañana. 
Digamos que ser feliz no es fácil cuando pasas toda una vida creyendo que jamás lo conseguirás. De pronto te topas con algo que parece casi un hechizo, un momento de inmaculada cordura que da paso a la característica más irracional del ser humano: la capacidad de enamorarse. Tal vez sea como saltar al vacío involuntariamente, como ver que tu cordura se proclama en huelga para siempre. Y has de luchar tú solo contra ese lunático en el que te has convertido sin quererlo, pero, ¿quién querría cambiar ese fenómeno? ¿Qué será de las almas perdidas que no lo han padecido nunca?