lunes, 21 de diciembre de 2009

Días lluviosos


Llora el cielo en forma de lluvia, afuera truena cual tormenta a la que los niños temen. Bajo techo y entre cuatro paredes, aquí me encuentro, sin posibilidad alguna de abandonar mi encierro. No está hecho este clima para mí, que me obliga a observar a través de la ventana el mundo exterior, al que ninguno podemos acceder debido a la adversa situación meteorológica. Escucho el ruido de las constantes precipitaciones que golpean mi ventana, cual visitante que trata de colarse hasta el interior. Días como este me deprimen, cuyas horas pasan sin pena ni gloria, mientras aguardamos a que amaine la tormenta bajo techo, lugar siempre explícito para evocar situaciones que lo que más tratamos es de olvidar en un escondido rincón del corazón.

martes, 8 de diciembre de 2009

Vidas plenas de sinsentidos

¿Cómo es posible vivir a destiempo? ¿Quién podría aguantar una vida sostenida con unos cimientos tan débiles como los de su vida? Y a pesar de todo aguanta, sonríe, es feliz por momentos, aquellos en los que olvida quién es y lo que realmente siente. Me gustaría ayudarla a cambiar su situación, esa que tan dura se le presenta. Su vida es un sinsentido como otro cualquiera, sólo que mayor, tan grande que se basa en una vida, en una inocente vida de alguien que realmente creía en la esperanza... hasta que todo se oscureció cual brillante y anaranjado atardecer que da paso a la completa oscuridad de la noche. Pero llegará el día en que reivindique lo que es suyo, todo aquello por lo que luchó y salió tan herida de esa batalla, todo lo que un día le perteneció, y que en alguna parte de su subconsciente sabe que le sigue perteneciendo. La vida es una constante lucha... de la que nadie sale vivo, ni el más astuto ni el más audaz. Todos somos simples marionetas del destino, subordinados a afrontar lo que la vida nos depare. Y a ella la vida le jugó una mala pasada... Como a muchas otras personas. Y no hay solución, pues nadie sabe cómo se cambia el destino, y el pasado ya pasado es irreversible. Un tan grande sinsentido, cual agujero negro, formando vacío por dondequiera que pasa, sin remordimiento alguno, que fluye sin distracción que valga, continúa su camino destruyendo vidas tal y como un huracán... derribando cimientos de tan débiles vidas, como la de ella. Y a pesar de todo, para el día en que ella se rebele contra su situación, no queda mucho tiempo ya.

martes, 1 de diciembre de 2009

Ella.

Esta tarde me han dado unas imensas ganas de escribir aquí. Pero claro, el tiempo apremia y he tenido que esperar hasta estas horas de la noche para tener un hueco, que espero tener siempre, ya que si no tuviera tiempo para escribir ¿Qué otra cosa merecería tenerlo? Y por esta razón, esta entrada se la dedico a Ella. A la escritura.

Un día, una persona cuyo nombre prefiero conservar en el anonimato, afirmó escribir mejor que yo ya que había publicado un libro, por simple "experiencia". Me gustaría saber en qué podemos basarnos para juzgar quién escribe mejor que quién. La única respuesta a esta frase es una pregunta, la que le debí darle yo a esa persona en aquel momento: "Dime, ¿Qué significa para ti escribir?" Típicamente, al preguntar por lo más importante de la vida a una persona, responderán los tópicos "amor, amistad". Pero nunca un amor, o un amigo condicionó mi vida. Nunca un amor o un amigo me mantuvo noches completas en vela. Es por eso que, a la pregunta de qué es lo más importante en mi vida, yo reitero: Escribir. En mayúsculas, porque así es como está escrito en mi alma, en mi interior. Nada tendría sentido sin el mundo paralelo que se crea a mi alrededor cuando escribo, cuando tantas palabras fluyen por mi mente a veces agolpándose unas con otras impidiéndose salir. Me hubiera vuelto loca hace mucho tiempo si no hubiera encontrado tan maravillosa cura. Mi vida, mi día a día, no lo controlo yo. Lo controla esta pasión desenfrenada por la escritura que nació en mí hace muchísimo tiempo, pasión de la que sólo me percaté hasta hace pocos años.
"Imposible", dirán algunos. Muchos lo calificaréis como un simple capricho de niña... Pero no es así. Sólo el tiempo callará a los que denominan capricho a este amor por la escritura. Sólo el tiempo demostrará que esto va enserio, que para mí no es ningún juego, que es una de las más poderosas razones por las que cada mañana soy capaz de levantarme de la cama.

Calma aparente, tormenta interior.

Calma aparente fuera de aquellas paredes, de duros cimientos, creadas para no derruirse ante realidades devastadoras, para soportar cualquier tipo de adversidad. Afuera, las nubes surcan el cielo, despacio, vagando por su inmensidad azul, cubriendo de gris este color. Se avecina una tormenta, de esas a las que es difícil anteponerse y soportarlas. El aspecto del cielo se asemeja al de su corazón, al de su interior en general. Debajo de aquellos tejados, aguarda para protegerse de las próximas lluvias alguien. Nadie la conoce, sólo ella sabe quién es... O quizás tampoco. La fría brisa la hace tiritar de frío, pero ya no le importa. Se ha insensibilizado a conciencia para evitar tantas decepciones que ya sufrió. Por cada trueno que oye a la lejanía, derrama una lágrima, a sabiendas de que esos truenos suenan también en su interior y la destrozan... Pero, ¿Debía importarle aquello? Toda ella es gris, cual nube cargada de lluvia. Pero entonces parece que el cielo se resiste a descargar su llanto sobre ella. Un solo llanto basta, cree que le susurra el viento, pero ella tampoco logra librarse de la opresión que le ciñe el pecho. Cuando logra darse cuenta, ha oscurecido. La noche se ha extendido majestuosa encima de aquellos tejados que la cubren de la inexistente lluvia, quizás de su lluvia interior. Deja atrás aquellas construcciones y se adentra en el frondoso bosque, en busca de quién sabe qué, cuando el cielo se decide, y al fin se empapa del llanto de las nubes. Se apoltrona en el suelo, solloza. ¿Qué le queda por perder? Muy poco... o nada. Allí se queda, esperando a que el tiempo elija su destino. ¿Qué podría importarle a ella? Al fin y al cabo, es sólo una marioneta del porvenir, como somos todos...

lunes, 30 de noviembre de 2009

Silencio

Por un momento he alcanzado a ver el futuro. Imágenes borrosas, situaciones difuminadas y una sola certeza, tan cierta que me abruma, tan cierta que me hace estremecer y encogerme de la desesperación. En cierto modo, he luchado tanto por lograr un sueño que nunca se podrá hacer realidad... Estoy cansada de soñar y a su vez no quiero dejar de hacerlo. Y sé que él nunca va a estar aquí, y sé que todos y cada uno de mis sueños se irán haciendo pedazos con el tiempo. Porque es imposible y lo sé desde el primer instante que nacieron en mí estos sentimientos. A cientos de kilómetros de mí, con solamente la certeza de que si hubieran sido otras circunstancias quizás lo habría logrado.
Esa brecha... esa estúpida brecha sigue abierta en carne viva, tan callada, tan en silencio.
Silencio. Gastar la vida sin hablar, ocultando simples sentimientos que acabaron por desbordarse y ocasionar la catástrofe, el silencio que destruyó mi interior, el tormentoso silencio que asola mi alma.
Silencio es cerrar la boca cuando tienes ganas de gritarle al mundo. Silencio es cuando te guardas tanto adentro y finalmente te destroza el alma. Así es como el silencio puede destruir. Envejece, mata, insensibiliza. Silencio es callarte un amor tan grande por miedo a como sea juzgado. Silencio es que nadie escuche tus plegarias, que día tras día ruegues por una oportunidad que sabes que nunca vas a tener. El silencio es una mentira, una gran hipocresía en el mundo tan mezquino en el que vivimos.
Silencio es cuando un amor tan sincero y tan puro contamina el alma... siempre por el hecho de que es imposible.
Un día, alguien me dijo que en la vida todos tenemos un sueño inalcanzable. Yo tengo dos. El segundo... en muchos casos no viene a cuento. Y a pesar de ello me levanto cada mañana y sonrío a todas y cada una de las personas que requieren mi sonrisa...