miércoles, 29 de agosto de 2012

Nunca me verán caer

Supongo que la fortaleza se trata de eso, ¿no? De sobreponerse a los peores momentos. No es cosa mía ir mendigando atenciones, porque no soy de esas que van por ahí dando lástima. Y jamás me verán perder los papeles. Me cansé de ser la que sigue a los demás hace tanto tiempo que ya ni siquiera recuerdo esa sensación... Ese momento en que te sientes por debajo de alguien en todos los sentidos. Aquí estoy, soy como soy, con mis momentos buenos y malos. Los hay que han decidido completar la difícil tarea de ganarse mi confianza, otros se han cansado por el camino... y otros simplemente la logrado y han vuelto a perderla.

domingo, 26 de agosto de 2012

La máquina del tiempo solo existe en las películas

Solo espero que jamás te arrepientas del lugar que has escogido, el lugar en el que estás ahora. Quizás no sea tu culpa, puede que tampoco la mía, pero créeme cuando te digo que cuando dos personas toman rumbos distintos es muy difícil de sobrellevar. Quizás sea imposible solventarlo. Y yo ya he escogido, puede que no sea demasiado tarde para ti. Ahora bien, todo esto se le escapa a mi entendimiento, no sé qué cosa  tan absurda tenemos los seres humanos en nuestra personalidad que tendemos a fastidiar las mejores situaciones, por muy sólidas que parezcan.
Sin embargo, no es momento de quejas. No es sencillo predecir una decepción, y mucho menos arreglarla después de que se ha completado. Ojalá no permitas que suceda, porque después solo los años podrán demostrarnos si las aguas volverán o no a su antiguo cauce. No sé qué esperas de mí, pero las exigencias sobran en esta situación que parece sobrepasar los bordes de mi paciencia, que me hace pensar que todo ha sido en vano... Y no lo niegues, así ha sido, como tirar piedras al vacío. Esperas algo a cambio, porque aunque parezca un gesto insignificante conlleva su esfuerzo, pero nunca lo obtienes, porque nunca es suficiente.
Y cuando te retractes, puede que sea demasiado tarde.

sábado, 25 de agosto de 2012

Stop wondering if we are meant to be

"No intentes anticiparte a lo que siento, amigo, viene de muy lejos y ha durado mucho tiempo, más del que puedes llegar a imaginar. Ojalá un día comprendas que he sido yo la que en sus noches de hastío ha recordado tu olor como antídoto para todos los males posibles, la que ha pedido milagros a una estrella fugaz porque se le han acabado los demás recursos. Quizás un día recuerdes esos momentos y te percates de que el destino no miente, de que las señales nunca han sido equívocas. Y ojalá para ese momento no sea demasiado tarde."

martes, 21 de agosto de 2012

Se acabó la tregua

Nunca he creído en las despedidas. Tú y yo sabemos bien que un "hasta luego" puede convertirse en un adiós para siempre, y una despedida que creíamos definitiva puede traer un nuevo encuentro. Lo absurdo es que creamos que podemos controlar todos esos movimientos, y es que el destino nos hace confiarnos, nos deja que creamos que poseemos el poder sobre nuestras vidas. Y nos pone a prueba a cada instante, en cada decisión que tomamos, en cada paso que avanzamos. Nos da tregua cuando necesitamos acción, y los problemas nos los envía cuando andamos implorando por un poco de calma.

lunes, 20 de agosto de 2012

Entonces ya hemos caído en el abismo

Siempre he creído que el ser humano es un hipócrita, que lo da todo a quien le niega el afecto, y a aquellos que le aman les responde con pura indiferencia. El problema es que hay que estar al borde del precipicio para saber cómo se siente realmente, y nosotros creemos que es suficiente con imaginarlo, y vamos por el mundo creyéndonos los salvadores de nuestra especie hasta que sucede. Sucede que nos enamoramos y el mundo se vuelve patas arriba. Y en el momento de decidir, nos lanzamos a la piscina, sin miedo alguno, suponiendo que todo será tan sencillo como respirar, como amar y ser amado, el sueño absurdo de toda persona cuerda. Sin embargo, sin previo aviso, nos hallamos tan cerca de caer al abismo que la cobardía hace acto de presencia. Entonces ya es demasiado tarde. Entonces la fuerza abrasadora ya nos ha consumido hasta reducirnos a cenizas, sin darnos ocasión de replicar o entender por qué acontece así.

viernes, 17 de agosto de 2012

If the river I've cried ain't that long...

Son momentos tan especiales que no concibes, como leyendas que te pasas toda una vida negando, mas cuando te las encuentras de frente no puedes hacer más que plegarte ante su fuerza descomunal. Esa fuerza capaz de volvernos locos, capaz de mantenernos noches en vela indiferentes al cansancio o al deseo de avanzar. Porque solo los dementes adoran este tipo de sentimientos, que son capaces de hacernos morir y resucitarnos en cuestión de instantes. Y dicen por ahí que el amor es el único capaz de vencer al tiempo, e incluso a la distancia. Pero, amigos, hace falta algo de locura para que suceda. Y conozco miles de cínicos que reniegan de ello, que proponen la debilidad como la única causa y peor defecto del ser humano. Yo creo que es necesario algo de valentía para permitirse amar. Pero, claro, siempre existe ese tipo de personas que fingen no saber cuál es el color del dolor, porque es para cobardes. Para cobardes que un día fueron valientes y quizás perdieron la ilusión en el intento.
Y no miento cuando digo que si es por amor nunca se llora lo suficiente. Por mucho que cerremos los ojos para evitar derramar lágrimas, es inútil. Ellas corren por dentro, no importa cuán fuerte o sólido sea el escudo que construimos a nuestro alrededor.

martes, 14 de agosto de 2012

El valiente enfrenta miedos ajenos para ocultar los propios

Y cuando más lo detestas, cuando menos lo esperas y deseas que todo continúe totalmente en calma, todos tus miedos te vuelven a acechar como fantasmas que se han pasado todo este tiempo escondidos en las tinieblas de la falsa alegría.
Lo siento si no sé responder cuando me preguntas a qué tengo miedo, si la respuesta es tan compleja que quizás mi entendimiendo no alcanza a comprenderla. Existen demasiadas respuestas, demasiados temores que trato de ahuyentar a diario y aún no he logrado hacer desaparecer. Temo a no ser capaz, a no cumplir mis metas. Temo que el futuro no llegue nunca, que se convierta en un presente angustioso que diste mucho de lo que siempre imaginé. Me dan pánico los recuerdos, los dolorosos y los más bellos a partes iguales, porque cualquiera de ellos me puede hacer tocar el cielo y poner de pronto los pies en la tierra en cuestión de segundos. Y es que dicen que cuanto más subes, más dura es la caída. Y es lo que más me aterroriza, que no sepas o quizás no quieras sujetarme esta vez.
No soy una valiente, nunca lo he sido, y quizás no haya nadie en este mundo que sea merecedor de colgarse esa medalla. Porque puedes ser muy audaz en ciertos aspectos, mas todos tenemos algo que aparece en nuestras peores pesadillas, que tratamos de ocultar bajo una absurda máscara de osadía.

sábado, 11 de agosto de 2012

Prefiero no olvidar quien he sido

"Y, bueno, esta es mi historia. Fue contada al mundo un tiempo después, narrada desde sus labios, que sin duda supieron contarla con mucho más sentimiento del que yo hubiera podido hacerlo. Y, ¿Qué importa si después vivimos felices como la típica estampa de cuento de hadas? Nuestra historia no acaba aquí. Nuestra historia tuvo mucho más que dar de sí. Pero esto es todo lo que yo necesito contar para que el mundo sepa todo lo que agradezco a quienquiera que me enviara aquel regalo que ella representaba, para que el mundo se convenza de que por muy mal que se pase, finalmente todos terminamos en nuestro sitio. Y quizás no fuera yo tal premio para ella, pero sí sé que, cada día que pasaba, su sonrisa me mostraba que había un mundo mejor a su lado, siempre a su lado. Compartiendo aquella sonrisa que, por mucho tiempo que pasara, sabía que jamás dejaría de hacerme sentir el más profundo y sincero de los amores."

viernes, 3 de agosto de 2012

Hasta el pasado se rinde al presente

Y si no crees en el destino al menos comienza a creer en mí, que sigo aquí, que no me he marchado ni me he rendido un solo instante. Y dudo que haya día, hora o instante en mi historia en el que esto cambie, en el que cese todo lo que soy capaz de sentir con unas meras palabras.