Solo espero que jamás te arrepientas del lugar que has escogido, el lugar en el que estás ahora. Quizás no sea tu culpa, puede que tampoco la mía, pero créeme cuando te digo que cuando dos personas toman rumbos distintos es muy difícil de sobrellevar. Quizás sea imposible solventarlo. Y yo ya he escogido, puede que no sea demasiado tarde para ti. Ahora bien, todo esto se le escapa a mi entendimiento, no sé qué cosa tan absurda tenemos los seres humanos en nuestra personalidad que tendemos a fastidiar las mejores situaciones, por muy sólidas que parezcan.
Sin embargo, no es momento de quejas. No es sencillo predecir una decepción, y mucho menos arreglarla después de que se ha completado. Ojalá no permitas que suceda, porque después solo los años podrán demostrarnos si las aguas volverán o no a su antiguo cauce. No sé qué esperas de mí, pero las exigencias sobran en esta situación que parece sobrepasar los bordes de mi paciencia, que me hace pensar que todo ha sido en vano... Y no lo niegues, así ha sido, como tirar piedras al vacío. Esperas algo a cambio, porque aunque parezca un gesto insignificante conlleva su esfuerzo, pero nunca lo obtienes, porque nunca es suficiente.
Y cuando te retractes, puede que sea demasiado tarde.
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