sábado, 27 de octubre de 2012

Για πάντα

Quizás sean estos los mejores arranques de locura, que en un momento te paras a pensar y observas todo lo que tienes, y maldices a aquellos que creen tener lo mismo. 
Dejamos ir toda una vida buscando alguien que nos acompañe, que guíe nuestro destino, casi tapándonos los ojos para no ver que solo unos cuantos tenemos la suerte de poseer esa persona desde el día en que nacemos. Esa persona que no se puede comparar con la simple amistad, que sabes que ninguna tormenta amedrentará cuando se trate de ayudarte o de consolarte. Esa persona que cuando se va origina un vacío más hondo que miles de océanos, pero con el tiempo aprendes que sigue ahí a través de los kilómetros. ¿Quién se atreve a comparar algo así con una amistad ordinaria? ¿Quién tiene el valor de llamar hermano o hermana a alguien que no lo es, alegando una amistad eterna e irrompible?
Muchos creen tener la suerte que he tenido yo, afirman haberla encontrado por el camino... Cuán equivocados están. Esta fortuna nos viene designada de nacimiento, sin haberla escogido, son el destino y el absurdo azar quienes escogen esta condición. Y yo, a través de miles de momentos de desasosiego, he tenido la suerte más grande que se le puede otorgar a una persona, la suerte de tener la certeza de que jamás estaré sola, de que aunque equivoque mi camino, siempre la voy a tener a mi lado.

viernes, 26 de octubre de 2012

Esos fallos que terminan siendo fracasos

Pongamos de una vez las cartas sobre la mesa, mostremos nuestras coartadas, porque tengo esa sensación de estar dando vueltas en círculo sin terminar de vislumbrar mi destino. Cada uno trata de salvar su pellejo con millones de excusas, tratando de buscar la inocencia, la absolución de todas esas cosas que no supimos hacer. Y nos perdemos por el camino mientras intentamos fingir que nada sucede, supongo que porque esa es la manera más fácil, aunque la absurda idea de no estar haciendo todo lo necesario nos corroa por dentro. Todo parece haber sido en vano... Quizás el mayor fallo del ser humano es recordar los malos momentos y los más grandes errores por encima de los sacrificios y los instantes felices.

martes, 23 de octubre de 2012

Words are very unnecessary

"Y justo cuando estoy a punto de caer, de rendirme ante mis paranoias de persona débil y absurda, apareces de nuevo, para iluminarlo todo, para enseñarme que los miedos son como los resfriados: si no se curan a tiempo ocasionan calamidades. Y no quiero temer, porque me siento segura de esto, mas en ocasiones se me hace inevitable... como si tú y yo no tuviésemos suficientes diferencias, como si tuviera que dedicarme a ponerle peros a todo esto, cuando el destino se encarga de ponérselos él solito."

sábado, 20 de octubre de 2012

Take my hand, the best is yet to come

Supongo que cuando uno al fin alcanza sus metas y llega a ese estado de felicidad inconcebible es cuando más miedo tiene. Significa estar constantemente mirando de un lado a otro, como esperando que ninguna circunstancia cercana pueda cambiar lo que ya tienes, temiendo que un leve movimiento lo haga caer todo, junto con tus ilusiones recién reconstruidas.
Siento que quizás he encontrado lo que andaba buscando, que finalmente las aguas han vuelto a la calma después de tantas turbulencias. Distintas personas, distintas situaciones, distintas épocas. Pero los mismos miedos, exactamente los mismos que conozco tan bien. Puede que estos no se vayan nunca, que deba aprender a tratar con ellos para el resto de mis días. No me importa siempre y cuando el destino sea justo, que no me arrebate lo que se me ha concedido esta vez.
Y no me arrepiento de quién he sido, de qué decisiones he tomado, ni siquiera de a qué personas he querido con mayor fuerza. Sin embargo, lo queramos o no, llega un momento en el que una parte de nosotros se cansa del todo por nada, del amor inconsolable que ha de sanar sus propias heridas. Y aquí me tienen, recompuesta, viva de nuevo, avanzando por este nuevo sendero pedregoso que lo menos que deseo es abandonar, sino descubrir todos y cada uno de sus rincones.

viernes, 5 de octubre de 2012

Your chances are over

Cuando todo alcanza su límite, muchas cosas dejan de tratarse de amar o no amar. Llega un momento en que los sentimientos pasan a un casi absurdo segundo plano. Si ya no somos niños, o eso es lo que nos gusta creer, quizás deberíamos dejarnos de idilios y mirar al frente sin el miedo de quienes hemos amado y no hemos sido correspondidos. Porque hay amores destructores, más que nada desamores, y tanta gente se queda por el camino... Pero no, la rendición no entra dentro de mis planes. Aquí estoy de nuevo, por mucho que traten de hacerme caer. Tras tocar fondo, no queda otra cosa que hacer que comenzar a avanzar hacia la superficie.
Y cuando creía que la fuente de oportunidades que te había brindado era inagotable, entonces busqué una nueva para seguir justificando tus actos y no fui capaz de hallarla. Creo que esto ha sido todo.