Pongamos de una vez las cartas sobre la mesa, mostremos nuestras coartadas, porque tengo esa sensación de estar dando vueltas en círculo sin terminar de vislumbrar mi destino. Cada uno trata de salvar su pellejo con millones de excusas, tratando de buscar la inocencia, la absolución de todas esas cosas que no supimos hacer. Y nos perdemos por el camino mientras intentamos fingir que nada sucede, supongo que porque esa es la manera más fácil, aunque la absurda idea de no estar haciendo todo lo necesario nos corroa por dentro. Todo parece haber sido en vano... Quizás el mayor fallo del ser humano es recordar los malos momentos y los más grandes errores por encima de los sacrificios y los instantes felices.
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