sábado, 30 de abril de 2011

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Me di cuenta de que deseaba irme de este lugar cuando pensé en todo, en las vivencias, la gente, los lugares, los recuerdos, y me percaté de que ya no me quedaba más por hacer aquí.

Desde el principio, otra vez.

Supongo que ya no espero nada, porque no hay nada que esperar. Ya lo tengo todo más que claro, sé cómo están las cosas y lo he comprendido todo. Confieso que esperaba que no fuera así, que fueran imaginaciones mías, mas así están las cosas y no es algo que yo ahora puedan cambiar. Esta no es una caída irremediable, sobreponerme no es una opción, es una obligación.

miércoles, 27 de abril de 2011

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Todo esto me sobrepasa por momentos. No hay nada más que decir.

viernes, 22 de abril de 2011

Las fronteras de mis sentimientos.



Bien, lo confieso, esperaba con todas mis fuerzas que esta ciudad que tanto pude echar de menos meses atrás me hiciera olvidar muchas cosas, al menos durante unos pocos días, al menos lograr desconectar de la a veces incómoda realidad que asola mi día a día y mis rutinas. Y es así, por momentos, aquellos en los que logro echarte de mi mente, mas reconozco que no son tan extensos como me gustaría. Y no te culpo, no culpo a tus palabras bienintencionadas, con el único fin de ser agradable, a pesar de que si estuviera en mis manos cambiaría todo ello, incluso las intenciones que pueda haber en cada palabra que hacia mí diriges.

Tipos de personas.

Hay personas con las que sobran las palabras, y otras con las que hacen tanta falta, que a veces parece tan insólito...

domingo, 17 de abril de 2011

Absurdos

De todos los absurdos que existen en mi vida, tú eres el único que yo misma escogí, y que espero que nunca se marche...

lunes, 11 de abril de 2011

00:55

Y, una vez más, se me antoja lógico que las horas pasen más lentas cuando me falta tu presencia. Y la repercusión que pueda tener esta sensación en mi vida cotidiana es lo único que ahora me preocupa.

domingo, 10 de abril de 2011

Un año y cuatro meses.

No sé si estoy preparada, pero no hay manera de ralentizar el tiempo. Comienza mi cuenta atrás.

jueves, 7 de abril de 2011

Momentos que lo cambian todo.

Me parece que no me está permitido concebir esperanzas, mas, lo reconozco, hay días que es inevitable, porque todo parece volver a su cauce, tomar un rumbo distinto. Luego, las cosas vuelven a cambiar, y me llega a confundir tanto... Sin embargo, ¿a quién pretendo engañar? Voy a seguir ahí, sólo mientras tú sigas con tus pequeños detalles, esos que siempre llenan tanto...

lunes, 4 de abril de 2011

Estoy aquí, ¿no ves?

Me pregunto dónde queda la belleza que todo esto solía tener en sus comienzos, cuando todo lo veía desde otro punto de vista más positivo, que poco a poco se ha ido marchitando hasta llegar al punto en el que ahora se encuentra, para el cual no encuentro salida, por el cual no sé dónde depositar tantos sentimientos en vano, que día a día queman por dentro, y me va invadiendo la impotencia, porque no le encuentro explicación, porque sólo hay una persona que tiene el poder de cambiar mi situación, y es tan improbable que suceda... Es como aguardar algo que, aunque sabes que no va a llegar jamás, sigues poseyendo la absurda esperanza, porque lo quieres tanto que te niegas a resignarte. Y así, van pasando los días y es todo tan contradictorio, porque deseas que esa persona se quede, pero cuando está cerca te nubla el pensamiento, y es en esos momentos en los que quieres que se marche, que salga de tu vida, porque no te aporta nada, pero tú se lo entregas todo de igual manera, sin precedentes, sin reservas que valgan, sin nadie que te ayude a evitar cometer una locura semejante. Y finalmente es cierto lo que dicen, de que el amor no atiende a razones ni escucha consejos, es así, simplemente.

domingo, 3 de abril de 2011

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Cuando crees que conoces todas las respuestas, el universo te cambia todas las preguntas.

viernes, 1 de abril de 2011

Días absurdos

A veces, la realidad se resume en un par de palabras, tan sencillas como un bache en el camino que no sé cómo esquivar, porque lo inunda todo, y aún así, no deseo que se marche, pues llena mi vida de una manera tan distinta, tan explícita, que resulta absurdo... Y es tan difícil dejar atrás un sentimiento que día a día va creciendo sin que haya poder alguno en la faz de la tierra capaz de detenerlo, porque concentra todas las bellas sensaciones de este mundo, como si me levantara los pies del suelo. ¿Quién no conoce esa sensación? Y, sobre todo, ¿Quién no ha tenido miedo de llamarla por su nombre, por miedo a la grandeza que se le pueda otorgar?