Supongo que ya no espero nada, porque no hay nada que esperar. Ya lo tengo todo más que claro, sé cómo están las cosas y lo he comprendido todo. Confieso que esperaba que no fuera así, que fueran imaginaciones mías, mas así están las cosas y no es algo que yo ahora puedan cambiar. Esta no es una caída irremediable, sobreponerme no es una opción, es una obligación.
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