viernes, 9 de diciembre de 2011

No es fácil sobrevivir a base de sueños

No me hables de culpas cuando he sido la única capaz de ver el corazón devastado que intentas esconder a la multitud. Déjate de pamplinas, sabes que sé quién eres, que las barreras no son necesarias. Conozco a la perfección cada uno de tus sueños, y puedo diferenciar uno por uno los que concibes dormida y los que imaginas con anhelo despierta. Ya no puedes ocultarme lo que quieres, lo conozco de sobra por mucho que lo niegues y trates de esconderlo entre los restos devastados de otras decepciones patéticas. A mí no tienes que darme explicaciones de tus triunfos y tus derrotas, las conoceré incluso antes de que puedas reaccionar e intentar enmendarlas.

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