Siento pedir cada día más, aun siendo capaz de darlo todo a cambio, y aunque quizás nunca sea suficiente. Siento cerrar miles de puertas porque no logran convencerme, sé que quizás pude estar equivocada al hacerlo muchísimas veces, sin embargo, ningún sentimiento es peor que aquel que lleva las dudas hasta lo más profundo del alma. Siento preferir las aguas mansas antes que aquellas turbulentas, aunque estas solo sean así en la propia superficie. Siempre elegí la sensatez a los absurdos, y es como intento actuar la mayor parte de mi tiempo, aunque a veces no me sea posible y tenga que recurrir a todo de lo que un día renegué. Siento tener miedo en miles de ocasiones. ¿Quién no lo ha tenido alguna vez? Aunque a veces poseo la sensación de que soy la única en este mundo, o quizás la que más de ellos tiene. Solo deseo la sencillez, evito las complicaciones por encima de todo, y es el único fin por el cual soy capaz de aguantar peso sobre mis hombros sin ni siquiera hacer méritos para ello. Podré sentir tantas y tantas cosas, y a pesar de ello, no me arrepiento de ninguna, y las intenciones de cambiar se esfumaron a medida que iba pasando el tiempo. Es hora de poner sobre la mesa las condiciones que constituirán los pilares de esta vida que tanto ha cambiado en los últimos tiempos.
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