No me hables de sentimientos eternos y más fuertes que las circunstancias cuando visto está que ante pequeñas adversidades te dejas caer al abismo sin remedio. Si he dejado de creer no ha sido por gusto propio, nunca me han gustado los cuentos ni las excusas, y menos cuando las recibo constantemente y sin descanso. Dicen que careces de aquello de lo que presumes, que aquel que más seguro parece por fuera es el más débil de todos en su interior. No sé si así será, pero hoy tengo claro que no tengo que darle explicaciones a nadie por lo que soy, y mucho menos a aquellos que constantemente tratan de pasarme por encima para saciar su patético sentimiento de inferioridad. No me hables de amores que desconoces, ni de vivencias que crees haber sentido en tus propias carnes aunque sabes que no es así...
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