miércoles, 23 de octubre de 2019

You can get addicted to a certain kind of sadness

Qué fugaces estos momentos de agotadora lucidez, de ser consciente de que el tiempo pasa demasiado deprisa y que solo somos marionetas de sus antojos. Una vez más me he dado de bruces con la realidad, con la extenuante certeza de que van pasando los años y me siguen acechando los fantamas más feroces de mi pasado.
Ay, qué madrugadas tan ingratas para este pensamiento volátil que no da tregua, que me hace querer amenazar a las manecillas del reloj para que avancen más despacio y me permitan pararme a pensar.

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