¿Por qué las cosas han de cambiar incluso cuando son tan sencillas y bellas? Sé que los días pasan, todo cambia. Pero, ¿Por qué ahora? ¿Quién decide cuando llega la hora de cambiar el curso de las cosas? Hay tantas cosas que no comprendo, como son las situaciones adversas que acarrea el porvenir. Si dicen que después de la tormenta viene calma, quizás es más correcto al revés. Siempre hay nuevas situaciones adversas cerca, tan cerca que parecería estrafalario si pudiéramos comprobarlo con nuestros ojos.
Hoy me era necesario decir algo aquí, por muy corto que sea, pues las palabras no son menos bellas si son pocas. Necesitaba expresar tantas cosas, y al enfrentarme a el teclado se han esfumado, como queriendo evitar ser plasmadas. Es todo tan extraño y a su vez tan sencillo. Tan inverosímil. Sinceramente, no sé qué es lo que quisiera expresar aquí. Simplemente dejo fluir las palabras.
Quisiera haber detenido el tiempo una vez, cuando las cosas iban mejor, para que nada pudiera cambiar y se acabaran todas las decepciones y las estupideces cometidas. Y no quiero pensar que las cosas van a ir a peor, pero es todo tan rocambolesco que a veces parece inevitable hacer malos presagios de lo que podría ocurrir.
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