miércoles, 20 de enero de 2010
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Unos metros más adelante, en la misma ciudad, demasiado cerca para que se pueda evitar el dolor, lloraba una chica. Con la certeza de que las cosas habían cambiado, y no precisamente para mejor. Y entre lágrimas, rió. Por lo estúpida que fue, por lo ingenua. ¿Cómo iba a pensar con coherencia, cuando creyó que su sueño romántico comenzaba a realizarse? Y debió haberlo visto, porque en su subconsciente siempre supo que aquella historia de amor no iba a ser eterna. Porque, quisiera o no, en los ojos de él siempre acechaba aquella inseguridad, aquel pánico que ahora le estaba haciendo daño ella a pesar de no ser su culpa. Si hubiera sabido lo que se avecinaba, hubiera evitado el crear una vida en común con él. Porque la había dejado hecha jirones, sin motivaciones. Quizás no volviera a querer a nadie, pues ya su corazón estaba lo bastante devastado de sus dos grandes desengaños. Tan joven, y con el alma tan envejecida. Su belleza a partir de aquel momento se apagaría, se iría desvaneciendo poco a poco presa de las sombras y de la triste realidad que acontecía a su alrededor. Pero, ¿Qué podía importarle ya? Total, ya estaba acostumbrada a que los buenos momentos no fueran eternos. Y no sabía lo mal que lo pasaría días después, incluso meses, debido a su inmensa capacidad para fingir.
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Debes conocerla muy bien para adjudicarle tanta capacidad de fingir. No sé...a mi me acusan de lo mismo...pero yo no finjo, al menos a propósito, ¿pero quién me va a creer si he sido condenado sin posibilidad de defensa?. También me dijeron que renegué de mis orígenes...esto me dolió mucho por venir de una persona que me importaba. Mis orígenes eran desconocidos para mi...no se, quizá me expresé mal, jugué a la ambigüedad y quizá pensó que cambié de bando. En aquella sociedad, no te lo planteabas, pasara lo que pasara por tu mente sólo había un bando y nunca se me habría ocurrido practicar otra cosa. No debió juzgarme alegremente, ¿es tan difícil preguntar?, ¡por los dioses!.
ResponderEliminarDesgraciadamente, creo que me quedaré sin saber si me comprende. Me habría gustado discutirlo con él. En mi blog se puede hablar de lo que haga falta...Al reaparecer sólo pretendo tener voz en todo este dislate aunque a veces las fuerzas me flaquean y...pienso que no voy a ser capaz de seguir...
La conozco mucho más de lo que podría expresar con palabras.
ResponderEliminarPues a mi me gustaría conocerte algo más. Hay algo misterioso que hace que, de alguna manera, me sienta unido a ti. Pero...después de mis avatares mi sentido de la realidad debe estar algo tocado.
ResponderEliminarUn beso.
Pero si no lo expresas con palabras, ¿cómo hará efecto su magia?. Voy a utilizar palabras, aunque quizá no sean suficientes para expresar todo lo que llevo dentro.
ResponderEliminarY es que añoro, cada día añoro su compañía. Cuando algo se ancla de esa manera en el alma, en lo más profundo del ser, y te lo arrancan, una parte de tí, irrecuperable, queda amputada.
¿Y todo por qué?. ¿Es posible que cuando se queden a solas con sus pensamientos, sigan diciéndose que debían hacerlo?. Sé que no, que la presión del grupo es muy fuerte, que la sugestión hace que vean lo que quieren ver. Pasaban por alto evidencias que los prejuicios les ocultaban. No es nada malo coger cariño a la gente, es mi ¿debilidad?, no, mi virtud. A todos les tenía cariño. Vieron intenciones que les convenía ver.
No es sólo por no gozar de su compañía. Es por la forma en que sucedió todo lo que acrecienta mi congoja.
En una ocasión me dijo un jesuíta que el mensaje es el medio. ¡Qué gran verdad!. El descubrimiento de lo que soy debería haber sido algo gozoso, una bendición, un alivio. Pero "el medio", el daño moral, prima sobre todo. Y sí, lo veo como un castigo divino, algo que sufro y de lo que no puedo estar orgulloso. Cuando hay malas artes el objetivo se tuerce y, a veces, el efecto es el contrario.
¿Quién ha salido ganando?. Yo no, desde luego; entre otras cosas porque perder un amigo es perder mucho, sobre todo para mi.¿La causa?. ¡Valiente favor le han hecho a la causa!. ¿Los conchabados?. Habrán ganado en diversión, una diversión huera, construída sobre mi tristeza. El fin no justifica los medios. ¡Nunca!. No unas veces sí y otras no, según interese.
Y así estoy, añorando lo que me fue arrebatado. Una amistad limpia, desinteresada, fructífera. Creo firmemente que los dos habríamos estado orgullosos de mantenerla. Cuando recuerdo el "¡aquí tienes tu casa, Manuel!" me duele. Mi pecado ¿es tan grave?. Habríamos sabido estar al margen de condicionamientos de cortas miras.Habría sido bonito.
En mi vida he roto muchos puentes. No quiero romper más. Siempre encontrará mi mano tendida, aunque sea un puente viejo y gastado. Quizá, compartiendo su pasión, nuestros espíritus se vuelvan a encontrar en el ciberespacio.
¿Ves?. Lo que soy o dejo de ser, ¿no es irrelevante, como tu dices?
Bueno, no quiero ser cansino. Que nadie tema ya mis palabras. Prácticamente todo queda dicho.Sé cuál es mi sitio.No quiero seguir dando la vara con el temita. Procuraré no sacarlo nunca más a colación, no sea que el efecto sea el contrario. Mi añoranza será silenciosa y discreta.
Gracias, Alejandra por dejarme entrar en tu casa; no tengo muchos sitios donde dejar mis palabras.
¡¡¡Ah!!!, cada día te tengo más cariño, desde el corazón, como siempre.