Los sueños son traicioneros, y por mucho que el tiempo cure las heridas abiertas del pasado, basta con una sucesión de imágenes que dure unos pocos segundos para deshacer todo el camino andado, para desear que estas sean reales con una fuerza sobrehumana que aún no alcanzo a controlar. Los peores sueños son esos en los que todo parece ir sobre ruedas, y de pronto abres los ojos y te percatas de que nada ha cambiado. Es como darte un golpe seco contra un muro de hormigón. Y cuando sucede, no sabes a qué agarrarte, porque todo parece desvanecerse entre tus dedos.
Y es que no quiero que por mí sientas lástima, antes prefiero que pases esta página...
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