¿Qué será de esta locura ardiente que me fustiga sin piedad, que me susurra consejos irracionales al oído y me empuja a quemar la distancia entre los dos? ¿Cómo le digo a mi yo más demente que el tiempo cura heridas y que la distancia va cultivando una pasión desbocada que se desata tras cada reencuentro sin que seamos capaces de detenerla?
Ay, qué será de mí esta noche, asumiendo un papel que no me ha correspondido jamás y buscando entre mis devaneos alguna pista de cómo lograr que las manecillas del reloj avancen con mayor rapidez. Pero supongo que hay personas que se llevan consigo esa fórmula.
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