miércoles, 8 de junio de 2016

Y se van las dudas

Solía estar tan perdida que en las pesadillas que me atormentaban cada noche solo venían a verme mis demonios, esos que me confirmaban que jamás hallaría yo un lugar que me otorgara paz. Y, por supuesto, me lo llegué a creer. 
Quién me hubiera dicho a mí en momentos de mi vida más confusos que tendría que irme para encontrarme. A día de hoy sigo gritando improperios al maldito destino por no haberme permitido partir antes, cuando todo me superaba pero aún tenía el valor para buscar desesperadamente un ápice de luz que encendiera la mecha de la ilusión.
Ahora supongo que nada es tan malo, pero en compañía de quienes ahora me rodean soy mucho más yo de lo que jamás pensé que fuera posible.

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