viernes, 16 de febrero de 2018

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He vuelto. Más libre, más fuerte, más segura que nunca. Los años, los golpes y todos y cada uno de los minutos pasados desde la última vez que miré dentro de mí misma me han convertido en alguien distinto; alguien que sabe quién es al cien por cien, que asume sus fallos como una edificante manera de empezar de nuevo.
Ahora sí soy yo, con mis mil defectos, y así es como me quiero. Sin dudas y con la cabeza alta a pesar de las veces que he fallado. Y nunca me he sentido tan fuerte, tan capaz de clamar al mundo entero que estoy aquí para quedarme, para luchar. Siempre para luchar.
A día de hoy sigo preguntándome si todo lo vivido ha sido real, como si los años que han pasado en un breve suspiro sin permitirme pararme a pensar se hubieran esfumado, como si los recuerdos borrosos que anidan en mi cabeza fueran producto de mi imaginación. Las enseñanzas recolectadas por el camino son las que corroboran que todo ha sido real, que es cierto que me basto y me sobro para abrirme camino en este mundo de locos y que lo he demostrado a pesar de quienes no lo creían posible.
Así que, sí. He vuelto para quedarme.

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