“Mi cabeza, esa maldita necia, no para de preguntarse quién eres, insaciable, ávida de respuestas y llena de pura curiosidad. La parte de mí más racional quiere huir, echar abajo la puerta que yo misma construí y cerré con llave, y fingir que esto nunca ha pasado, que no hemos colisionado sin buscarlo causando un impacto difícil de ignorar. Sin embargo, me quedo quieta, atrapada en todo este juego laberíntico, aguardando el día en el que todo esto se desborde y tenga que volver a ser la que siempre está fingiendo que no, pero que en el fondo es una ilusa.”
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