lunes, 3 de enero de 2022

I didn't want to be the one to forget

De vez en cuando la vida sí que te muestra el camino, el momento, el lugar hacia el que ir. En ocasiones, la niebla se disipa y el paso a dar está tan claro que el único reparo es el de cómo dinamitarlo todo para poder seguir estas señales, aunque eres consciente de que no hay otra opción. 

Dicen que se conoce realmente a alguien por cómo actúa en el momento más crítico. Tras haber tirado sin miramientos de un hilo cuyo fin parecía programado aunque no lo quisiera ver, es el momento de soltar lastre con un místico, tal vez trágico punto y final para todo lo que se barrió bajo la alfombra y que los vientos del rencor provocaron que continuara revoloteando alrededor de aquella frágil jaula con cerradura de papel. He lanzado la llave al vacío, por si algún día se me ocurre tratar de volver a armarla. 

El punto y final, esta vez, desemboca en un nuevo párrafo. Que sea para mejor, con el fin de poder decir que siempre anhelamos lo óptimo. Puede que algún día el rencor se haga añicos y todo sean buenos deseos y, sobre todo, buenos recuerdos.

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