martes, 15 de febrero de 2011

16:58

Cuán absurdo puede resultar a veces el ser humano, cuando desea algo que se le es concedido, y lo único que hace es desear más, y más, hasta el punto de perjudicarse a sí mismo entre tanto deseo absurdo e inconcebible. Es así como funcionan las cosas la mayor parte de las veces, la mayoría de nosotros nos creemos especiales y sólo somos así, iguales, funcionando todos mediante el mismo mecanismo que nos hace actuar a todos de la misma absurda e insensata forma.

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