viernes, 11 de febrero de 2011
Pause
De pronto, pones pause en tu vida, como queriendo detener un instante, para poder llegar a comprenderlo. Miras en derredor, piensas en tantas cosas que podrían ser... Y te percatas de que hay una que desea tu subconsciente desde hace mucho tiempo y que has ignorado en el más pleno sentido de la palabra. Un sentimiento perjudicial, tal como el rencor, te cambia la vida. Un sentimiento bello, puro, pleno de cosas por entregar, es capaz de dar a ésta un giro de ciento ochenta grados. De repente, el centro de todo, cambia. Lo que creías cierto se convierte en relativo, y lo relativo toma tanta fuerza que aturde, que parece dejar fuera de combate a una persona que lleva años aguardando algo que desconoce. Y no logras concentrarte, cuando su presencia te desconcierta, y aún así, deseas que jamás se marche. Y hay algo dentro de ti que anuncia lo evidente, lo que jamás esperabas, lo que va a impulsar ese giro en tu vida que tanto pediste. Y, sin precedentes, sucede. Cada día, cada hora, cada minuto, cobra un sentido distinto, dentro de los cuales sólo está grabado el mismo nombre, una, una y otra vez.
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