El cansancio físico que en estos momentos acarreo sobre mis espaldas no es ni en su tercera parte comparable a lo harta que estoy de esta rutina, siento que todo me sobrepasa, que me iría ahora mismo y con los ojos cerrados a un lugar lejos de aquí, para perderme, para olvidar aunque sea durante pocos días todo lo que sucede, que llevo en mí desde hace tanto tiempo sin querer dejarlo salir.
Siempre afirmo que antes prefiero sufrir que no sentir nada, porque sé lo que es ésto, y por nada del mundo volvería yo a una situación así. Mas, cuando el día a día ha dejado de llenarme como antes, ¿qué puedo hacer? Hay sentimientos bellos, y otros no tanto, y ambos te pueden cambiar la vida para bien o para mal. También es cierto que hay un camino demasiado corto para que el siempre bello amor se pueda convertir en algo cansino, o incluso algo que se te aferra al pecho y parece que en ocasiones no te deja respirar. A veces pienso que he de forzar a la situación para que cambie, pero después lo pienso en frío, y me doy cuenta de que, con respecto a él, no sé lo que quiero. Hace casi cuatro meses, todo sucedió a una velocidad tan vertiginosa que no tuve tiempo de reaccionar para detenerme y pensar que estaba cayendo de lleno en aquello en lo que no deseaba caer. Muchas veces me pregunto qué es esto que me sucede en realidad, si es amor, no lo creo, o qué se yo... Intento dármelas de lista y no tengo la más remota idea de cómo he de actuar, ni qué debo decir.
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