Ya no quiero seguir con esto. Creí que hacía una apuesta sobre seguro, pero solo he vuelto a meter la pata. Dicen que una de las claves de la vida es arriesgarse, y siento como si me hubiera quedado a medio camino entre el precipicio y la calidez que proporciona el rezagamiento y la cobardía, y solo me quedara caer a través del abismo de la indecisión. Y lo que más me aturde es sentirme de nuevo en una constante espera, y ver que mi única meta para estos meses es que pasen cuanto antes y así poder irme de este minúsculo lugar que parece empequeñecer cada día que pasa y que me produce claustrofobia
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