Los sucesos de esta vida siempre tienen un por qué, una razón de ser... Y si el destino nos ha dado estos acontecimientos, ¿quién se lamenta? Hay que ir más allá de los cambios, saltar los miles de obstáculos y derribar aquellos que son demasiado altos, mas no lo suficiente como para amedrentarnos. Aunque solo seamos marionetas del destino, quien maneja los hilos siempre lo hace de manera que podamos adaptarnos a sus movimientos, y así evitarnos los momentos de completa adversidad. Comprendí en este tiempo que la vida no se ensaña con ninguno de nosotros aunque a veces tengamos esa sensación. El secreto está en saber ver los detalles pequeños que esta nos entrega cuando nos arrebata una gran ilusión. Solo aquellos que tapan sus propios ojos para no ver las cosas buenas son los que se quedarán rezagados, y a ellos los iremos dejando atrás a base de sonrisas y buenos momentos.
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