Olvida lo que soy, lo que fui, lo que he sido durante tantos años. ¿Quién necesita miedos o prejuicios? Solo quiero cambiar, y no puedo hacerlo sola. Nunca creí en la suerte, siempre la consideré una pamplina a la que se aferran aquellos que no son capaces de actuar por sí mismos. Mantengo que el destino es quien decide las personas que han de disfrutar de la luz del sol en cada momento determinado, y aunque no temo la nubosidad constante, no veo la hora de vislumbrar algo de calidez en mi horizonte desolado.
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