Y creí haber encontrado una mirada que inspiraba solamente con su contacto. Si yo hubiese imaginado lo equivocada que estaba... Mas, cuando, nos enamoramos, ninguno de nosotros vemos la magnitud de nuestros errores. Es solo tras la peor de las decepciones cuando esa venda opaca llamada amor se nos cae repentinamente. Y vagas toda tu vida por el mundo pidiendo alguien ideal para ti, pero cuando crees haberlo encontrado y ya estás metida de lleno en lo que esa persona representa, algo te abre los ojos. Algo te hace ver que conformarse no es la solución, y es cuando el destino te plantea de nuevo una de sus complejas encrucijadas: arriesgar o no. Esta decisión nos define a cada uno de nosotros para el resto de nuestras vidas. Los que deciden no arriesgarse son esos cobardes que vivirán una vida monótona, pero sin sobresalto alguno. Los que sí lo hacen viven esa vida intensa que tanto asusta, una vida en la que los golpes son los más duros, pero, ¡ay, los momentos más hermosos! Si yo pudiese expresarlo con palabras...
No hay comentarios:
Publicar un comentario