Se acabó ser siempre la que se pierde, la que trata de encontrarse entre las cenizas de un pasado que aún atormenta a veces. Hace tiempo que me hallé a mí misma y no he sido consciente por completo hasta hace unos días, cuando me percaté de que lo tenía todo para ser feliz y aun así había algo que me frenaba. He comprendido que los miedos no se esfuman nunca, pero que voy a vencerlos por mí y por todos los buenos momentos que dejé que se enturbiaran por culpa del temor absurdo. Esta vez quiero la dicha de los éxitos, la euforia de los buenos momentos y la satisfacción del esfuerzo cuando da sus frutos.
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