viernes, 1 de febrero de 2013

Pero no siempre es el miedo quien sale victorioso

"Y ella comprendió con una lastimosa clarividencia que las injustas torturas a que le había sometido a él no eran dictadas por una voluntad de venganza, como todo el mundo creía, ni el lento martirio con que le frustró la vida había sido determinado por la mala hiel de su amargura, como todo el mundo creía, sino que ambas acciones habían sido una lucha a muerte entre un amor sin medidas y una cobardía invencible, y había triunfado finalmente el miedo irracional que ella siempre le tuvo a su propio y atormentado corazón."
Cien años de soledad, Gabriel García Márquez.

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