Pero comprende que la vida pasa. Que no todo sale siempre como deseamos, y que de un día para otro cambiamos y nos volvemos más viejos, más cobardes, a veces incluso menos dispuestos a darlo todo. Sin embargo, queramos o no, hay situaciones, cosas y sobre todo personas que no debemos dejar ir. Porque aunque el miedo salga vencedor en una ocasión, los hay que ponen empeño y terminan derrotándolo.
También el tiempo nos ayuda a comprender que el puesto vacante junto a cada uno de nosotros no es tan fácil de llenar como parece. Y, ¿cuántas personas perdemos por temor a no tenerlo todo bajo control? A veces ese es el problema, mas solamente el tiempo tiene el poder de erradicarlo por completo. Nos veremos a la vuelta, yo seguiré aquí parada mientras mis extremidades me lo permitan.
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