Eres la gran certidumbre que habita en mi mar de inseguridades, el mayor de los riesgos que he corrido en los últimos tiempos, con la más grande de las recompensas. Y en los pasajes más oscuros de este escabroso viaje al que llamamos vida, apareces, puntual cual reloj, para salvarme de los miedos que trae consigo la oscuridad de la noche, para recordarme que no somos y nunca hemos sido perfectos, mas es un hecho irrelevante. No existe fuerza humana capaz de combatir al porvenir, que, con su demoledor ímpetu, destruye todo a su paso, mas en ocasiones crea ilusiones nuevas, proyectos que habremos de descubrir mientras superemos los obstáculos que se nos presenten en el camino. Y nunca he estado más dispuesta a arriesgarlo todo de una vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario