Ay, querida melancolía, la más fructífera de mis fuentes de inspiración. He vuelto tras mis pasos con la sonrisa de quien se cree ganador y solo me he topado de nuevo con tus sombras. Malditas las horas que malgasté, malditas las veces que morí de amor y no conté con nadie que me enterrara. No todo es tan sencillo como pensar "vaya, cometí este error, sigamos andando, que ya vendrán tiempos mejores". Porque tiempos prósperos han llegado, pero de madrugada me acechan los fantasmas de los meses perdidos y siento que aparece frente a mí en el espejo la demente que llegué a ser en otra etapa más confusa, plagada de interrogantes que jamás he llegado a descifrar. Una demente que perecía y resucitaba mil veces todos los días, que detestaba las montañas rusas mas se sentía viviendo en una y no poseía la suficiente fuerza de voluntad para cambiarlo. Nada tenía mucho sentido por aquel entonces, salvo la perspectiva de poner rumbo a otro lugar menos asfixiante, menos corrosivo para una mente lunática como la mía. Ahora solo me queda batallar contra esos recuerdos, que me asaltan en mis horas bajas pero jamás dejaré que me hagan caer de nuevo.
domingo, 20 de octubre de 2013
miércoles, 16 de octubre de 2013
"Ojalá se detuviera el tiempo."
Lo absurdo de los segundos es que cuanto más tratas de retenerlos, más rápido se esfuman. La ironía es que, mientras piensas "ojalá se detuviera el tiempo", este corre sin piedad burlándose de los deseos de los que todavía creemos que el amor puede derruir hasta los más sólidos muros. Cuán mezquino puede ser el mundo, y sin embargo seguimos creyendo en esos pequeños instantes de magia. Es esto lo que me devuelve la fe, la evidencia de que el sentido común no es más que una patraña, pues la mejor manera de juzgar a una persona es por su modo de amar, por su manera de quitarse la máscara frente a la persona indicada.
sábado, 12 de octubre de 2013
He dejado de tratar de leer entre líneas.
Me miro a mí misma y tal vez no he cambiado tanto. Solía ser de las que piensan que son las circunstancias las que moldean a las personas, y que rara vez somos nosotros capaces de cambiar nuestra suerte. Sin embargo, echando un vistazo al pasado, me estremezco por la de cosas que di sin obtener nada a cambio, por la de tiempo que esperé a sabiendas de que lo hacía en vano.
De repente he evocado la sensación de ese tiempo: aquel año de altibajos, un verano protagonizado por el ansia de partir y la estela de los mil errores que cometí aun siendo consciente de ello. Cierto es que se ha esfumado todo rastro de aquello, que soy una persona nueva y con más fuerzas que nunca. Sin embargo, rememorar ese tiempo casi me causa escalofríos, y tiemblo porque morí por una causa perdida desde el principio y temo volver a repetir esa hazaña.
No obstante, me observo ahora y todo cobra sentido, incluso mis equivocaciones. He dejado de tratar de leer entre líneas, porque cuando se trata de la felicidad lo único que se logra es hallar fantasmas donde no los hay.
De repente he evocado la sensación de ese tiempo: aquel año de altibajos, un verano protagonizado por el ansia de partir y la estela de los mil errores que cometí aun siendo consciente de ello. Cierto es que se ha esfumado todo rastro de aquello, que soy una persona nueva y con más fuerzas que nunca. Sin embargo, rememorar ese tiempo casi me causa escalofríos, y tiemblo porque morí por una causa perdida desde el principio y temo volver a repetir esa hazaña.
No obstante, me observo ahora y todo cobra sentido, incluso mis equivocaciones. He dejado de tratar de leer entre líneas, porque cuando se trata de la felicidad lo único que se logra es hallar fantasmas donde no los hay.
miércoles, 9 de octubre de 2013
Tal vez la cordura me ha abandonado a mi suerte.
Hacía tiempo que no me invadía ese hermoso temor a perder algo que ya poseo. En modo alguno afirmo que me guste el miedo, pero, ¿han sentido alguna vez la embriagadora evidencia de que tienen algo tan valioso que vale la pena defender por encima de todo? No esa sensación de vivir haciendo malabares por la incertidumbre de no saber si estás a punto de llegar hasta el corazón de alguien o estás a kilómetros de alcanzarlo, no. Yo me refiero a la certeza de que habrás de luchar contra el destino para conservar esa felicidad enloquecedora, pero que tener que protegerla con uñas y dientes la hace todavía más arrebatadoramente especial. Tal vez de un tiempo a esta parte la cordura me ha abandonado a mi suerte, mas lo absurdo es que no me preocupa. Conozco mis posesiones, así como mis batallas, y me enfrentaré a todo aquel que trate de arrebatármelas.
viernes, 27 de septiembre de 2013
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Antes trasnochaba por la mera necesidad de soledad, por el imperante deseo de ordenar mis ideas sin que nadie pudiera interrumpirme. Solía dormir en busca de aquellos sueños que jamás lograría alcanzar en la realidad, como si eso fuese suficiente y creyera que podría sobrevivir a base de ello. Mas bien sabemos que las utopías nunca bastan, ni siquiera a escritoras lunáticas como yo. Sin embargo, de un tiempo a esta parte padezco otro tipo de demencia, una demencia que parece casi cuerda, que provoca que nunca sean suficientes las palabras que ansío dedicarte. Dicen que el amor vuelve a uno casi loco, y no sé si sea cierto, pero es esta irracionalidad la que me ha convertido en una persona estable capaz de soportar mil y un obstáculos que se presenten. Tal vez es que siempre fui una demente.
viernes, 20 de septiembre de 2013
El amor en los tiempos del cólera.
"No le dijo a nadie que se iba, no se despidió de nadie, con el
hermetismo férreo con que sólo le reveló a la madre el secreto de su
pasión reprimida, pero a la víspera del viaje cometió a conciencia una
locura última del corazón que bien pudo costarle la vida. Se puso a la
medianoche su traje de domingo, y tocó a solas bajo el balcón de Fermina
Daza el valse de amor que había compuesto para ella, que sólo ellos dos
conocían y que fue durante tres años el emblema de su complicidad
contrariada. Lo tocó murmurando la letra, con el violín bañado en
lágrimas, y con una inspiración tan intensa que a los primeros compases
empezaron a ladrar los perros de la calle, y luego los de la ciudad,
pero después se fueron callando poco a poco por el hechizo de la música,
y el valse terminó con un silencio sobrenatural. El balcón no se abrió,
ni nadie se asomó a la calle, ni siquiera el sereno que casi siempre
acudía con su candil tratando de medrar con las migajas de las
serenatas. El acto fue un conjuro de alivio para Florentino Ariza, pues
cuando guardó el violín en el estuche y se alejó por las calles muertas
sin mirar hacia atrás, no sentía ya que se iba la mañana siguiente, sino
que se había ido desde hacía muchos años con la disposición irrevocable
de no volver jamás."
martes, 17 de septiembre de 2013
Escribir para alguien es la muestra de amor más vehemente.
"Hace tiempo, me juré una y mil veces que no volvería a comparar el escribir sobre ti con el contacto silencioso aunque abrumador de mis dedos sobre tu piel. No sé si es que cada vez que escribo acerca de ti trato de evocar los más ínfimos detalles de tu cuerpo, pero, cariño, créeme que no me es necesario. Mi mente conoce de memoria cada recodo de tu presencia, y lo rememora a todas horas y sin tregua alguna, exceptuando, sin lugar a dudas, los instantes en los que estás frente a mí. Tal vez no me atrevo a hablar de magia, pero ocasionas en mí sensaciones similares a las que me poseen cuando escribo. Concibe tú cuán vehemente puede ser ese sentimiento."
sábado, 14 de septiembre de 2013
Y parece que fue ayer cuando partía por vez primera.
Siento no ser la misma de antes. Hace tiempo que dejé de darlo todo por aquellas personas que no fueron capaces de hacerlo por mí. Y aunque siempre fui una necia, olvidas miles de ínfimos pero primordiales detalles que han cambiado quien era.
Solía ser una persona solitaria, siempre independiente y con ansias de demostrar al mundo mi potencial. También solía perseguir al amor, moría por hallar a alguien que entendiera mis motivos para ser así y lo tolerara por encima de todo. Hace apenas unos meses que comprendí que el amor es un prodigio que si lo fuerzas termina estallando por sí solo, que es necesario dejarlo fluir y que tome su propio ritmo. Antes era alguien con sentimientos de acero de cara a la multitud, siempre con esa absurda e inverosímil pose de hielo que levantaba para ocultar los temores que mis inseguridades ocasionaban.
Me bastó partir un mes de septiembre sombrío, lleno de lágrimas, despedidas y promesas de regreso, para encontrarme a mí misma por completo. Sin embargo, ese septiembre llegó también cargado de anhelos y altas expectativas que quién sabe si al final he logrado cumplir o no. He de reconocer que soy feliz así, que tras haberme topado con tan increíble magia no hay más que pueda pedirle a la vida. Me basta con perderme unos instantes en la armonía de sus ojos para comprender que al fin he encontrado mi lugar en el mundo.
miércoles, 11 de septiembre de 2013
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"Siempre había entendido que morirse de amor no era más que una licencia poética. Aquella tarde, de regreso a casa otra vez sin el gato y sin ella, comprobé que no solo era posible morirse, sino que yo mismo, viejo y sin nadie, estaba muriéndome de amor. Pero también me di cuenta de que era válida la verdad contraria: no habría cambiado por nada del mundo las delicias de mi pesadumbre. Había perdido quince años tratando de traducir los cantos de Leopardi, y solo aquella tarde los sentí a fondo: Ay de mí, si es amor, cuánto atormenta."
Gabriel García Márquez.
martes, 3 de septiembre de 2013
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"Hacía tiempo que deseaba escribir esto y jamás me he puesto a ello. Supongo que no he tenido la suficiente fuerza de voluntad para hacer frente a lo que se me vino encima cuando todo sucedió, o tal vez la prisa ha hecho que las palabras se agolpen en mi mente y no puedan salir. Hoy fluyen con tanta naturalidad que me asusta, que temo plasmar algo que esté de más y que el daño sea irreversible, atendiendo a quien dice que cada uno es esclavo de sus palabras.
No fui consciente de que todo estaba predestinado a la catástrofe hasta que no la tuve frente a mí. Supongo que nos gustaba engañar al subconsciente, que normalizábamos la situación porque era insostenible el tiempo que pasábamos en mutua compañía. Sin embargo, dicen por ahí que los problemas que barres bajo la alfombra terminan resurgiendo con la fuerza del rencor y el resentimiento que le otorga el paso del tiempo.
Digamos que jamás fuimos lo que creíamos, que formamos parte de una incongruente pantomima en la que éramos protagonistas, en la que alzábamos la amistad como bandera única y símbolo propio. Tal vez es que nunca procedimos del modo correcto, que sabíamos que se iría a pique con el mero roce de terceras influencias, mas hicimos caso omiso por continuar con la utopía de algo eterno. Puede incluso que tú desearas que mi porvenir no fuese exitoso, o que yo ni siquiera anhelara tu bonanza, si no que tras las cuatro paredes de un refugio competimos por quien lograba una gloria mayor. No lo sé. Las cosas me van demasiado bien como para creer que me preocupo demasiado poco por este tema, pero tú y yo sabemos que ha habido un punto de inflexión tan obvio que aterra. Yo ya he dejado de temerle, de un modo u otro. Ojalá corras la misma suerte, y que no te encuentre nunca en cualquier parte del mundo y tenga que fingir que no recuerdo tu rostro."
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