martes, 13 de diciembre de 2011

Esperanza

Ya no puedo indagar en busca del consuelo en sus ojos porque están impregnados de esperanza, y siempre duele ver cómo los demás tienen por naturaleza algo que tú llevas tanto tiempo buscando. Ella se esconde de mí como si se tratara de su último propósito en la vida. Cuando no queda nada, la busco a mi alrededor como si fuera la salvadora de mi monotonía, como si ella pudiera arreglar lo que yo solita me he buscado. ¿Es que es tan difícil ver que no quiero nada más que lo que tengo frente a mí y no soy capaz de alcanzar? Debe ser el pesimismo, que nos vuelve pequeños a todos cuando nos dejamos dominar por él, y nos vira el mundo para hacernos las cuestas todavía más encaramadas.

viernes, 9 de diciembre de 2011

No es fácil sobrevivir a base de sueños

No me hables de culpas cuando he sido la única capaz de ver el corazón devastado que intentas esconder a la multitud. Déjate de pamplinas, sabes que sé quién eres, que las barreras no son necesarias. Conozco a la perfección cada uno de tus sueños, y puedo diferenciar uno por uno los que concibes dormida y los que imaginas con anhelo despierta. Ya no puedes ocultarme lo que quieres, lo conozco de sobra por mucho que lo niegues y trates de esconderlo entre los restos devastados de otras decepciones patéticas. A mí no tienes que darme explicaciones de tus triunfos y tus derrotas, las conoceré incluso antes de que puedas reaccionar e intentar enmendarlas.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Querido corazón desierto

Querido corazón, lo siento. Vengo a que me absuelvas de mis culpas. No es fácil, lo sé, mas cuidar minuciosamente algo tan delicado nunca fue una de mis especialidades. Todo es responsabilidad mía, lo tengo bien asumido, aunque lleve tanto tiempo atribuyéndole mis culpas al destino y las circunstancias. De un tiempo a esta parte tengo la sensación de que las superficies áridas son mi hábitat, que destierro cada atisbo de vida o sentimientos que soy capaz de albergar. Sé que me he convertido en cosas que no soy, y por la fuerza de la costumbre ya no me sale actuar de otra manera. Como si me hubiera encerrado en una burbuja que nadie puede traspasar salvo yo y otras personas hacia las que poseo sentimientos que no temo. Cambiaría todos estos aspectos de mí si la cuesta no fuese tan inclinada, si fuera capaz de dar dos pasos sin preguntarme cuán inútil puede resultar. Y, aunque no lo creas, odio todo esto. Odio que solo se vea el caparazón, y no ser capaz de apartarlo en situaciones determinadas.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Un poco de suerte

Necesito un poco de luz que facilite mis próximas decisiones. No sé cuál es el camino correcto para mí. Si no es esta mi oportunidad, ¿cuál será? No sé si seré capaz de identificarla cuando pase inalterable frente a mis ojos ignorantes. No logro encontrar la coartada que me ayude a escapar de la incertidumbre y de estos malditos pensamientos que me persiguen allá donde vaya. Soy feliz así, lo sé, mas, ¿cuánto va a durar esta situación? Solo pido un poco de suerte, solo eso...

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Y descubrir un nuevo porvenir...

Quiero despertarme con las primeras luces del día sin sentirlo como una obligación, que la primera sonrisa del día no tarde ni cinco segundos en aparecer en mi rostro. Hace tanto que esos sentimientos que solían ser hermosos se han convertido en hechos surrealistas en mi vida... He podido cambiar tanto que de un tiempo a esta parte oculto millones de cosas que en otra época hubiese pregonado por el hecho de temer a que todo salga mal, a que mis certezas comiencen a fallar de un momento a otro y me hundan en un nuevo pozo oscuro. No necesito nada más que lo que tengo para sonreír, mas hay tantas cosas que añoro con el propósito de alcanzar una nueva etapa de mi vida que me ayude a salir de donde me encuentro estancada...

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Azar

Y hoy me he dado cuenta de que el mundo no puede estar compuesto de meras casualidades. ¿Qué tendría sentido si así fuera? Ese momento en el que desvías la mirada por caprichos del destino, observas a alguien y parece que todo se derrumbe a tu alrededor. ¿Cómo es posible que creamos que todo se basa en una sucesión aleatoria de acontecimientos que acatamos sin rechistar? Yo ya he llegado a la conclusión de que nada sucede porque sí. Cada paso, cada vivencia, todos los sentimientos que nacen y los que mueren tienen una razón para hacerlo. He visto reducido el azar a lo más ínfimo hasta desaparecer en su propia realidad absurda. ¿No será este una invención que justifica lo que somos y lo que un día llegaremos a ser? Siempre necesita el ser humano algo que respalde cada uno de sus actos, para bien o para mal. Y cuando llevas tanto tiempo a oscuras y de pronto se enciende una ínfima luz al fondo, te das cuenta de que aunque la vida te niegue ciertos privilegios en un momento dado, es el porvenir el que conserva unos mucho mejores para ti, y decides que no los sacrificarás bajo ningún concepto. Siendo sincera, yo hace poco que he dejado de creer en las casualidades.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Feelings I've never known

Ya no era solo simple curiosidad que invadía todo mi cuerpo y me electrizaba sin remedio alguno. La necesidad de formular las miles de preguntas que tenía por hacerle nublaban mi entendimiento, y eran aún peor cuando, de vuelta a la realidad, me percataba de que no podía hacérselas. Estando él ahí, justo enfrente de mí, yo debía reprimir todos mis deseos por la absurda razón de no salirme del patrón. Como si a alguien le importara lo más mínimo. ¿Conocen esa sensación de que una persona en concreto acapara toda tu concentración, y quieres conocer cada mínimo detalle de su presencia, de su pasado, presente y futuro? Era así, algo similar, aunque con una intensidad que solía reprimir sin éxito, negándome a mí misma lo que sucedía por el miedo que me ocasionaba el saberme cayendo de nuevo en el abismo. Poseía tantos sentimientos que quizás todo habría sido perfecto si hubiese sido capaz de actuar en consecuencia.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

I don't feel safe

Ojalá pudiera volver a ese tiempo en que todo eran sueños que nada podía hacer caer, que no existían propósitos invisibles porque el futuro era tan lejano que en él todo era posible, aun sin la necesidad de actuar en consecuencia. Poco a poco las aspiraciones se desvanecen, solo queda el inminente presente en su más extraño auge, anunciando la llegada de una época que poco tiene que ver con lo que un día imaginamos. Hay veces que incluso me olvido de cómo era pasar los días sin aguardar un punto concreto en el tiempo, simples despreocupaciones que nada tenían que ver con el torrente de decepciones que es posible que acarree el porvenir. Y aunque no me es posible conocer lo que el tiempo traerá, ¿quién es capaz de ser indiferente ante esa espera sumida en la total ignorancia?

lunes, 14 de noviembre de 2011

Is that too much that I'm asking for?

¿Dónde estás cuando con mayor impaciencia te aguardo, cuando el orden del universo al completo parece haberse agrupado en el orden correcto para que reaparezcas en mi vida? Cuán contradictorio puede resultar el destino y sus irracionales caprichos. Miles de miedos me empujan hacia atrás. Miedo al rechazo, a no saber actuar, a no ser capaz de hacer frente a la avalancha de absurdos que se me viene encima. No sé controlar lo que soy, una vez más mis manías han podido con la que es mi voluntad real. ¿Qué he de hacer? Si es como librar una batalla contra mí misma, pues pase lo que pase seré yo la que salga perjudicada.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Escapatorias

Hay días que, a pesar de los incansables intentos, sigo sin encontrar escapatoria de mí misma. Las paredes se cierran sobre mí y desconozco mi futuro e incluso mi presente. Lo único que poseo son esos absurdos recuerdos que me anclan en el pasado y no me dejan avanzar hacia delante, y no concibo cuándo me convertí en la sombra de lo que en otro tiempo llegué a ser. Todo parece haberse roto a mi alrededor, como una ciudad en llamas cuya salida no encuentras aunque sacrifiques todos los malditos sentimientos que te sobrepasan. Y llega un día en el que tanto romper y recomponer ilusiones pedacito a pedacito termina pasando la más cara de las facturas que jamás hayas podido pagar.