"Siempre había entendido que morirse de amor no era más que una licencia poética. Aquella tarde, de regreso a casa otra vez sin el gato y sin ella, comprobé que no solo era posible morirse, sino que yo mismo, viejo y sin nadie, estaba muriéndome de amor. Pero también me di cuenta de que era válida la verdad contraria: no habría cambiado por nada del mundo las delicias de mi pesadumbre. Había perdido quince años tratando de traducir los cantos de Leopardi, y solo aquella tarde los sentí a fondo: Ay de mí, si es amor, cuánto atormenta."
Gabriel García Márquez.
miércoles, 11 de septiembre de 2013
martes, 3 de septiembre de 2013
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"Hacía tiempo que deseaba escribir esto y jamás me he puesto a ello. Supongo que no he tenido la suficiente fuerza de voluntad para hacer frente a lo que se me vino encima cuando todo sucedió, o tal vez la prisa ha hecho que las palabras se agolpen en mi mente y no puedan salir. Hoy fluyen con tanta naturalidad que me asusta, que temo plasmar algo que esté de más y que el daño sea irreversible, atendiendo a quien dice que cada uno es esclavo de sus palabras.
No fui consciente de que todo estaba predestinado a la catástrofe hasta que no la tuve frente a mí. Supongo que nos gustaba engañar al subconsciente, que normalizábamos la situación porque era insostenible el tiempo que pasábamos en mutua compañía. Sin embargo, dicen por ahí que los problemas que barres bajo la alfombra terminan resurgiendo con la fuerza del rencor y el resentimiento que le otorga el paso del tiempo.
Digamos que jamás fuimos lo que creíamos, que formamos parte de una incongruente pantomima en la que éramos protagonistas, en la que alzábamos la amistad como bandera única y símbolo propio. Tal vez es que nunca procedimos del modo correcto, que sabíamos que se iría a pique con el mero roce de terceras influencias, mas hicimos caso omiso por continuar con la utopía de algo eterno. Puede incluso que tú desearas que mi porvenir no fuese exitoso, o que yo ni siquiera anhelara tu bonanza, si no que tras las cuatro paredes de un refugio competimos por quien lograba una gloria mayor. No lo sé. Las cosas me van demasiado bien como para creer que me preocupo demasiado poco por este tema, pero tú y yo sabemos que ha habido un punto de inflexión tan obvio que aterra. Yo ya he dejado de temerle, de un modo u otro. Ojalá corras la misma suerte, y que no te encuentre nunca en cualquier parte del mundo y tenga que fingir que no recuerdo tu rostro."
domingo, 1 de septiembre de 2013
Y cuando reaparece me deja sin armas.
Detesto esa manera de volverme loca, esa forma de arrebatarme la voluntad. Aborrezco ese apremio con el que me insiste cada noche para que me adueñe de ella como antaño, cuando éramos una sola y formaba parte de mí, cuando la inspiración me visitaba con mayor frecuencia que de un tiempo a esta parte. No fui consciente de lo mucho que significaba en mi vida hasta que me vi ausente, me detuve frente a mi reflejo en un maltrecho y devastado espejo y no logré hacer fluir las palabras. Las había perdido de nuevo, no conseguía traer de vuelta esa magia que antes me embriagaba cada madrugada y que constituía el momento del día en el que mostraba mi yo más real, más puro, más sincero. Jamás dejé entrar a nadie en ese universo paralelo que formé para escapar, tal vez, de un mundo mezquino e incomprensible. Quizás sea diferente ahora porque ya carezco de razones para querer evadirme. Sin embargo, la magia de las palabras permanece a mi lado sin importar el tiempo que pase o lo que puedan llegar a cambiar los acontecimientos a mi alrededor.
miércoles, 7 de agosto de 2013
There's another world we're living in tonight.
Tardé media vida en comprender que el amor real no se busca, sino que aparece una vez has dejado de preguntar por él con tanta vehemencia. En ocasiones llega en los momentos más complejos, esos en los que te detienes y te preguntas qué camino tomar, y la respuesta surge sola cual destello en tan lóbrego emplazamiento. Entonces comprendes cuán difícil es correr riesgos, y te juras a ti misma que no ha sucedido, que no has tropezado con el mismo obstáculo y que no has vuelto a caer en el abismo. Mas las evidencias hablan por sí solas. Tal vez lo que acontece es que llega una persona que te coloca la vida del revés y
misteriosamente hace que todo parezca en orden a pesar de ello.
domingo, 28 de julio de 2013
Silencios.
Los silencios los considero un método de conexión, de confianza plena. No es sencillo compartir un silencio cómodo con alguien. Hay personas que sienten la necesidad de llenarlo todo con palabras, incluso con alegatos insulsos y carentes de sentido. Tal vez sea yo la que se equivoca, mas creo que nada es más hermoso que esos instantes: cuando te percatas de que te has enamorado, cuando sabes que has hallado a la persona idónea, cuando se cumple un deseo que has pedido de manera casual y absurda lanzando una moneda a una fuente. Y todos esos momentos vienen acompañados de un silencio que a veces asusta, pero es necesario comprenderlo bien para vivirlo plenamente.
jueves, 25 de julio de 2013
Lo que somos no es algo que se pueda comprender.
Cierro los ojos buscando el contacto de su piel, ese aroma tranquilizador que desprende a su paso, esa mirada que entre arrullos trata de hacerme comprender que todo se encuentra en calma.
Rastreo en lo más hondo de mí y solo hallo el tumulto que causa la infinita trifulca entre el deseo y el miedo. Supongamos que los temores jamás se marchan por completo, que he dejado de amedrentarme ante los fantasmas de los recuerdos, mas es inevitable estar alerta. Y le temo a que nunca llegue a comprender cuán grande es el sentimiento que ocasiona en mí. Podría aclararle mis razones para temer, mas mi principal contratiempo es que estas se extravían cuando le tengo a escasos centímetros de mí, sin explicación alguna. Digamos que tratar de entender este hecho está de más, que somos así, aquí y ahora, y que mi único anhelo es el de conservar todo lo que poseo.
lunes, 22 de julio de 2013
La situación me indica que es hora de dejar de fingir.
"Pongámonos por una vez en el caso de que no soy yo la culpable. Necesitaríamos más tiempo del que creemos para solucionar todos los problemas que nos competen de un tiempo a esta parte.
Reconozco que nos creía capaces de más, que no puedo evitar ocultar la decepción que siento al saber que hemos tomado rumbos diferentes sin ánimo de volver a unificarlos. Tal vez la amistad nunca ha sido uno de mis puntos fuertes, o quizás es que he comenzado a indagar en busca de soluciones absurdas para un hecho que sigo sin comprender del todo. Lo cierto es que no puedo evitar mirar atrás y preguntarme en qué punto nos perdimos. No se trataba de escoger una vereda determinada, sino de crear la propia a medida que avanzáramos. Pero tú ya has decidido, y tal vez eso sea bueno para mí, mas lo único que sé es que la fe que deposité en ti en su momento se ha resquebrajado en mil pedazos. No lo siento porque no he podido evitar que así fuera, pero nos veo ahora mismo en una situación sin retorno."
martes, 16 de julio de 2013
Sigo de pie aunque aún no te haya vencido.
Hacía tiempo que deseaba escribirte, vieja conocida. Pero siempre se me presentaba el mismo contratiempo, la necesidad imperante de transmitirte tantos pensamientos, y que a la hora de plasmarlos se queden todos a las puertas. Te recuerdo bien, como si te hubiese tenido delante ayer, como la perdedora que fuiste. Tal vez ya no lo eres, quizás has dado la vuelta a tu fortuna, mas sabes que te conozco bien, que nunca me creí ni la mitad de las corazas que construiste a tu alrededor. Y sé que esta vez el miedo también ha logrado traspasar tu barrera de felicidad, porque todo sentimiento positivo irremediablemente trae consigo el temor a que termine, y tú no eres la excepción que confirma la regla, porque los miedos han sido siempre tus más fieles compañeros de viaje. Conmigo puedes ahorrarte el discurso de la victoria, porque la batalla más ardua, aquella que libras contra ti misma, ni siquiera te has atrevido a planteártela.
No puedo evitar preguntarme qué camino tomarás a continuación, mas sabes bien que no te quiero cerca, que cargué durante muchos años con tu peso sobre mis hombros y al fin he logrado deshacerme de tu presencia y de las consecuencias que acarreaba. Ahora soy yo la que está de vuelta, la que ha resurgido de las sombras.
No puedo evitar preguntarme qué camino tomarás a continuación, mas sabes bien que no te quiero cerca, que cargué durante muchos años con tu peso sobre mis hombros y al fin he logrado deshacerme de tu presencia y de las consecuencias que acarreaba. Ahora soy yo la que está de vuelta, la que ha resurgido de las sombras.
jueves, 11 de julio de 2013
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"No le había sido fácil recobrar el dominio desde que oyó el grito en el patio, y encontró al anciano de su vida agonizando en el lodazal. Su primera reacción fue de esperanza porque tenía los ojos abiertos y un brillo de luz radiante que no le había visto nunca en las pupilas. Le rogó a Dios que le concediera al menos un instante para que él no se fuera sin saber cuánto lo había querido por encima de las dudas de ambos, y sintió un apremio irresistible de empezar la vida con él otra vez desde el principio para decirse todo lo que se les quedó sin decir, y volver a hacer bien cualquier cosa que hubieran hecho mal en el pasado. Pero tuvo que rendirse ante la intarnsigencia de la muerte. Su dolor se descompuso en una cólera ciega contra el mundo, y aun contra ella misma, y eso le infundió el dominio y el valor para enfrentarse sola a su soledad. Desde entonces no tuvo una tregua, pero se cuidó de cualquier gesto que pareciera un alarde de su dolor".
El amor en los tiempor del cólera, Gabriel García Márquez.
sábado, 6 de julio de 2013
Y cómo nos gusta fingir ser imbatibles.
Me gusta pensar que el miedo es positivo, que se encuentra ahí para recordarnos cuán humanos somos: el miedo a perder a alguien, el miedo a que las cosas no salgan como esperas, e incluso el miedo que a veces nos tenemos a nosotros mismos. Si este no existiera, viviríamos todos impertérritos bajo el yugo de la apatía, sin la capacidad de lucha que nos caracteriza. ¿Acaso los temores no convierten al amor en un fenómeno todavía más maravilloso si cabe? ¿Qué sería de los enamorados si no nos importasen los sucesos, si nos mostrásemos impasibles? Esa es la magia, comprender que la verdadera antítesis del amor no es el odio, sino la indiferencia, y que cada fascinante momento viene de la mano con el miedo a que termine, no importa cuán impávidos creamos ser.
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