Ya no quiero seguir con esto. Creí que hacía una apuesta sobre seguro, pero solo he vuelto a meter la pata. Dicen que una de las claves de la vida es arriesgarse, y siento como si me hubiera quedado a medio camino entre el precipicio y la calidez que proporciona el rezagamiento y la cobardía, y solo me quedara caer a través del abismo de la indecisión. Y lo que más me aturde es sentirme de nuevo en una constante espera, y ver que mi única meta para estos meses es que pasen cuanto antes y así poder irme de este minúsculo lugar que parece empequeñecer cada día que pasa y que me produce claustrofobia
lunes, 9 de enero de 2012
jueves, 5 de enero de 2012
Ya no me valen lamentos
Los sucesos de esta vida siempre tienen un por qué, una razón de ser... Y si el destino nos ha dado estos acontecimientos, ¿quién se lamenta? Hay que ir más allá de los cambios, saltar los miles de obstáculos y derribar aquellos que son demasiado altos, mas no lo suficiente como para amedrentarnos. Aunque solo seamos marionetas del destino, quien maneja los hilos siempre lo hace de manera que podamos adaptarnos a sus movimientos, y así evitarnos los momentos de completa adversidad. Comprendí en este tiempo que la vida no se ensaña con ninguno de nosotros aunque a veces tengamos esa sensación. El secreto está en saber ver los detalles pequeños que esta nos entrega cuando nos arrebata una gran ilusión. Solo aquellos que tapan sus propios ojos para no ver las cosas buenas son los que se quedarán rezagados, y a ellos los iremos dejando atrás a base de sonrisas y buenos momentos.
martes, 3 de enero de 2012
There will be no sunlight
Ver como todo se desmorona, y sentir el corazón florecer cual rosa marchita después de tanto tiempo oculto en la penumbra de la desesperanza. Llega un momento en el que los sueños dejan de ser suficientes para contener todos los sentimientos que un determinado cuerpo ajeno es capaz de generar con su simple presencia...
lunes, 2 de enero de 2012
El más bello de mis males
Olvida lo que soy, lo que fui, lo que he sido durante tantos años. ¿Quién necesita miedos o prejuicios? Solo quiero cambiar, y no puedo hacerlo sola. Nunca creí en la suerte, siempre la consideré una pamplina a la que se aferran aquellos que no son capaces de actuar por sí mismos. Mantengo que el destino es quien decide las personas que han de disfrutar de la luz del sol en cada momento determinado, y aunque no temo la nubosidad constante, no veo la hora de vislumbrar algo de calidez en mi horizonte desolado.
viernes, 30 de diciembre de 2011
La última madrugada de este año
La última madrugada de este año no sería tan especial como unos la ponen si no fuera por las infinitas singularidades que tiene, y la facilidad con la que los recuerdos de estos días llegan en tropel a mi mente. No ha sido un año malo en absoluto. La sensación mas significativa que recuerdo de estos trescientos sesenta y cinco días es la de saberme esperando algo. Aún recuerdo cómo comenzaba, con las expectativas tan altas que derrumbarlas poco a poco ha sido un duro golpe. Al final no he cambiado nada de lo que me propuse, y sigo siendo la misma tonta asustadiza y con miles de objetivos por cumplir. Y sigo esperando algo que no llega. Sin embargo, este año lleno de altibajos me ha servido para experimentar sentimientos tan intensos como el amor o la desesperanza en su parte más cruda e insensible, y he aprendido tantísimas cosas de él que por nada del mundo volvería el tiempo atrás.
Reconozco que cuando pienso en estos últimos doce meses que se me escapan tan pronto de las manos, existe un diferenciado punto de inflexión que lo divide en dos etapas. Aun así, aunque temo no lograr mis cometidos, sé que este será el año en el que se produzcan todos esos cambios que tanto tiempo llevo posponiendo.
martes, 27 de diciembre de 2011
No soy heroína de nadie
Las paredes ya no me transmiten esa sensación de estrecharse a mi paso cuando caen las luces y la tan rebuscada soledad aparece de nuevo como pura rutina. No soy heroína de nadie; mis actos comunes se caracterizan más por la cobardía que por la astucia y la bravura, y por ello me apoyo en la parsimonia o deposito mi confianza en lo que acarree el destino. No pretendo cambiar lo que soy, ni mucho menos actuar de una manera que vaya en contra de mis principios solo por no sentirme extraña o poco común. Solo le temo al conformismo vital que hace tantas veces acto de presencia en los retales de una vida soñada y más que oculta bajo diez llaves. Le temo a no ser capaz de contar las veces que tu presencia me deja sin habla por estar demasiado ocupada tratando de contarte miles de cosas que van contra mi naturaleza silenciosa, pues sabes que no soy así, que conmigo la confianza viene despacio y se va en un mero suspiro. Solo pido que me entiendan, que comprendan que las apariencias son traicioneras aliadas del odio y la pura envidia. A veces me pregunto qué sé yo de amar, si realmente tengo una ínfima idea de lo que significa, y aunque no sea así, conozco cada uno de mis rincones mejor que nadie en este mundo. Poseo escasa experiencia y menos sentido común para afrontar los problemas, y odio fingir que sé algo de lo que no tengo ni idea, pues la pretenciosidad hace tiempo que dejó de formar parte de mi personalidad estancada en un punto fijo. No busco la gloria ni el fracaso, solo un punto en el medio que me de algo de respiro en este alborotado mundo de amores y rencores.
domingo, 25 de diciembre de 2011
Subconsciente traicionero
Dicen del ser humano que cuanto más le das más demanda este. Yo no logro hallar los límites, te busco a todas horas en inimaginables lugares y situaciones, y el vacío siempre me aguarda con expresión impertérrita anunciando tu inminente ausencia. Solo quiero un poco de sosiego, esa calma que me ayude a ordenar tantos sentimientos aglomerados en las partes más absurdas de mi cuerpo. No sé qué más puedo hacer, si no he cambiado ya bastante en los últimos meses. Me siento entre la espada y la pared, y es que lo último que deseo es renegar de mi esencia para lograr mi cometido. Si desde hace un tiempo siento que la suerte no está de mi lado, será porque no es ella la aliada adecuada para mí...
sábado, 24 de diciembre de 2011
Solo vuelves si te vas un día.
No me gusta apostar sobre superficies irregulares si en ello arriesgo mi bienestar en un futuro próximo, y todas esas pequeñas alegrías que tanto esfuerzo me ha costado construir. Tengo más que claras mis asignaturas pendientes, aunque a veces pienso que no es así, y que solo hago méritos para descender aun más en la escala de importancia ajena. Siempre he pensado que la irreversibilidad es una utopía, que todo lo que se hace se puede enmendar, y he arriesgado miles de cosas por ello. Ojalá pudiera cambiar un poco las consecuencias de esto, pues en los últimos tiempos los absurdos han comenzado a pasarme factura...
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Siempre evitándonos a oscuras, y al final se ve la luz...
Ayúdame a salir de mi escondite, de esas gruesas paredes que no hacen más que proyectar la oscuridad sobre mi piel deteriorada. Solo necesito un pequeño empujón que me ayude a librarme de mí misma, de todo lo que he sido y de lo que ahora mismo ansío escapar. Nunca me gustaron los riesgos, y se me haría todo tan sencillo si supiera que hago una apuesta segura... Aunque sé que es imposible, que el destino no nos facilita las cosas y menos a los cobardes como yo. No espero que nadie comprenda mis trabas ni mis miedos, ni siquiera que se interesen por ellos, porque no necesito demostrarle a nadie lo dura que puede ser mi vida ni compararla con las del resto. Conozco en profundidad cada uno de los recovecos de mi ser y mis vivencias, y con eso me vale. No tengo que hablarle a nadie de la electricidad estática que me ocasionan meros roces porque solo yo sé cuál es su fórmula para hacerlo. Y si tengo miedo es de volver a quedar relegada a un segundo plano, al que me había acostumbrado y del que llevo mucho tiempo cansada.
domingo, 18 de diciembre de 2011
Would you save my soul tonight?
Millones de días de sabor agridulce lo inundan todo de un tiempo a esta parte. Sin embargo, esta vez es distinto. Hoy sé que no quiero perder la esperanza, que la he depositado toda como quien se lanza al vacío confiando en que alguien aparezca y lo salve a mitad de la estrepitosa caída. Esto es así, nada cambia de un día para otro y no soy yo la excepción que confirma la regla. Un punto y aparte en mi vida será lo que utilice porque a partir de hoy el mundo va a comenzar a girar en sentido contrario, a mi favor. Dicen que si uno sabe lo que quiere termina logrando su cometido...
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