domingo, 29 de junio de 2014

La fórmula de cómo se ralentiza el tiempo cuando te marchas

¿Qué será de esta locura ardiente que me fustiga sin piedad, que me susurra consejos irracionales al oído y me empuja a quemar la distancia entre los dos? ¿Cómo le digo a mi yo más demente que el tiempo cura heridas y que la distancia va cultivando una pasión desbocada que se desata tras cada reencuentro sin que seamos capaces de detenerla? 
Ay, qué será de mí esta noche, asumiendo un papel que no me ha correspondido jamás y buscando entre mis devaneos alguna pista de cómo lograr que las manecillas del reloj avancen con mayor rapidez. Pero supongo que hay personas que se llevan consigo esa fórmula.

viernes, 20 de junio de 2014

El valor es para necios

Me busco en mi caos con la cobardía de no ser capaz de mirar atrás otra vez, porque me han dicho que el valor es para necios, que quien no teme no está vivo y que todos tenemos un fantasma del pasado que reaparece cada noche y volvemos a olvidarlo al amanecer.

martes, 10 de junio de 2014

Caos

Que sí, que este es mi caos y que no hay quien salga de él una vez que estás dentro, pero ya no me importa porque al fin soy consciente de que esto es lo hermoso de la vida. Y que envidien los perdidos, los que buscan entre las cenizas de sí mismos para reconstruir su propio mundo de nuevo sin comprender que no hay orden que valga, que el amor consiste en dos vorágines que se convierten en calma total cuando colisionan y se complementan de un modo surrealista. Quizás sea cierto que nacemos para ser errantes en busca de alguien que quiera caminar a nuestro lado sin cansarse jamás.

martes, 6 de mayo de 2014

Για πάντα

Ya no recuerdo la última vez que te escribí, como si pasara siglos sin verte porque estás ahí siempre y es lo que causa la costumbre. Pero esta rutina lacerante me hace pararme de vez en cuando a pensar en la suerte y en la infinita dicha de saber que, por muy hondo que caiga o muy lejos que me vaya, siempre habrá alguien que me levante o que espere con ansia mi regreso.
Nunca tuve que buscarte porque desde que tengo uso de razón estabas aguardándome, como nadie lo había hecho nunca y como nadie lo hará jamás. Contigo no tengo miedo, no existen dudas y sé que, por mucho tiempo que pase, seguiremos siendo una sola en las buenas y en las malas.
Me quedo corta si digo que no hay escritor con maestría suficiente para plasmar con palabras todos los agradecimientos que te debo, todas las deudas que tengo contigo y que, aunque no se saldan con unas pocas frases, este es el intento que me sale del corazón esta noche.

viernes, 28 de marzo de 2014

Como nunca antes y sin posibilidad de curación

Me llamarán absurda, demente o lunática, pero siempre he estado convencida de que, mientras las personas desdichadas escriben para olvidar, las felices lo hacen para tratar de evocar mil sensaciones con sus palabras. Pero qué difícil es describir el efecto que causa el tacto de una determinada piel sobre la propia, en una conexión tan pura que se me antoja irreal y demasiado sobrenatural para que suceda en este mundo. Creo que ni el más magistral de los escritores podría hacer justicia con sus palabras a algo que de tan hermoso asusta, que de tan complicado de encontrar pocos se atreven a buscarlo.
Quizás es que me he vuelto loca sin posibilidad de curación. ¿Quién querría sanarse de algo tan sublime? Solo las personas demasiado cuerdas para comprender la magia de caer sin remedio y como nunca antes en la más afortunada de las trampas de esta vida.

domingo, 16 de febrero de 2014

Esta vez

Se acabó ser siempre la que se pierde, la que trata de encontrarse entre las cenizas de un pasado que aún atormenta a veces. Hace tiempo que me hallé a mí misma y no he sido consciente por completo hasta hace unos días, cuando me percaté de que lo tenía todo para ser feliz y aun así había algo que me frenaba. He comprendido que los miedos no se esfuman nunca, pero que voy a vencerlos por mí y por todos los buenos momentos que dejé que se enturbiaran por culpa del temor absurdo. Esta vez quiero la dicha de los éxitos, la euforia de los buenos momentos y la satisfacción del esfuerzo cuando da sus frutos.

martes, 11 de febrero de 2014

3:35

¿En qué momento nos volvemos personas de esas que lo dan todo por perdido al mínimo obstáculo? Quizás es que los años nos fustigan sin cesar hasta que aprendemos a dejar ir y a luchar más por aquello que realmente merece el incansable esfuerzo de nuestros desvalidos corazones. Aguardamos algo que jamás llega y estamos demasiado ocupados viviendo entre lamentaciones para ser conscientes de que la vida no termina, de que siempre hay una nueva esperanza detrás de cada intento fallido. Y dicen que de los desengaños se aprende, pero ¿y lo hermoso que es seguir siendo soñadores toda la vida?

miércoles, 5 de febrero de 2014

Domingos

Hay domingos que me gustan porque saben a reencuentros, al anhelo de los días pasados, como cuando regresas a casa tras unas largas vacaciones y sabes que te la sensación que te invade es la misma de siempre, pero parece tan increíblemente nueva que te dan ganas de seguir volviendo durante el resto de tu vida.

viernes, 20 de diciembre de 2013

So I open my door to my enemies

Lo de pasarse toda la vida buscando respuestas es absurdo. De repente dejas de indagar y te percatas de que están todas frente a ti, que han estado siempre. Pero no es sencillo darse cuenta de que el pesimismo causa una ceguera que pocas veces había experimentado, que te deja sin armas para defenderte del miedo.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Como estar por fin en casa.

Basta de excusas, de vivir pensando, de amargarme la vida a mí misma bajo el yugo de unos miedos infundados que hace tiempo que debí dejar atrás. El día que me hallé a mí misma buscando motivos para ser feliz comprendí que ese era el problema, que no necesito razones, porque la fortuna se ha puesto de mi parte esta vez y no la dejaré marcharse por vivir en los irracionales recuerdos del pasado. Sé que cometí mil errores, que los sigo cometiendo a diario. No se trata de no errar, sino de saber con qué personas deseas enmendar esos fallos. Es como sentirse completa, como estar por fin en casa.